Mientras, unos oficios tratan de adaptarse a la inteligencia artificial y a la tecnología reinante a la vez que se enfrentan al cambio climático y a la sostenibilidad, otros tradicionales, aún tratan de subsistir de manera numantina aún estando en claro peligro de extinción. Sus propietarios siguen al frente de ellos siguiendo en la mayoría de los casos el ímprobo trabajo de sus antecesores y desafiando los avatares de esta segunda parte del tercer decenio del siglo XXI, conservando su vieja clientela y tratando de conseguir nuevos adeptos. Sombrereros, paragüeros, afiladores, costureros y modistas, telefonistas, relojeros, reparadores de viejas muñecas y juguetes en general –entre otros– parece que se han quedado detenidos y oxidados ante el inescrutable paso del tiempo.... Ver Más