Gravita por las primeras horas del año el ancestral propósito de enmienda, iré al gimnasio, dejaré de beber, veré menos la tele, ahorraré, amortizaré la hipoteca, blablablá. La resaca de la Nochevieja nos retrasa la voluntad de reforma al menos hasta el atracón del mediodía, el triste empacho de las sobras. Y siempre promulgamos la aspiración de comer sano mientras estrujamos un mantecado. Pero nos consuela fantasear con que este año va a ser. Este sí. Este es el bueno. Algunos incluso nos desgalgamos sobre la idea de que en 2026 veremos caer a Pedro Sánchez. No logramos ponernos a dieta y aspiramos nada menos a que el presidente convoque elecciones. Por eso el día de Año Nuevo es tan... Ver Más