Las conductas de Brayer se entienden porque necesitaba conservar su vida con el objetivo de liberar a Napoleón, traerlo al Río de La Plata y entronizarlo como emperador. La conjura estaba armada para eliminar a San Martín y O´Higgins y desplazar a Juan Martín de Pueyrredón. Brayer sería jefe del Ejército, José Miguel Carrera gobernaría Chile y Carlos María de Alvear las Provincias Unidas.