En las últimas horas de 1954 el presidente decidió triplicar la apuesta en la dura puja con la iglesia. Estas medidas fueron el cierre de un agresivo paquete que incluyeron la no obligatoriedad de la enseñanza católica, el corte de subsidios a las escuelas religiosas, la ley de divorcio, la separación de la iglesia del estado y la equiparación de los derechos entre hijos legítimos e ilegítimos