La compraventa de jets privados en Estados Unidos permite que aeronaves acaben en manos de empresas fantasma o fideicomisos anónimos sin verificar a los compradores, lo que expertos consideran un punto ciego que facilita su uso ilícito

La compraventa de jets privados en Estados Unidos permite que aeronaves acaben en manos de empresas fantasma o fideicomisos anónimos sin verificar a los compradores, lo que expertos consideran un punto ciego que facilita su uso ilícito