La división en Aragón ahonda en la orfandad del espacio de las izquierdas para el ciclo electoral

La noche del 21D las izquierdas se acostaron satisfechas. Cogían aire. El resultado en Extremadura había sido histórico, superando el 10% de los votos. Esto suponía subir en tres escaños su participación, con más de cuatro puntos respecto a las elecciones de 2023. La fórmula de unidad (con IU y Podemos en la lista, más el apoyo externo de Sumar) había funcionado. El espacio volvía a tener pulso después del declive que sufrió en el anterior ciclo autonómico. Pero, apenas diez días después, Extremadura no se ha convertido en espejo para el espacio en el resto de España y se ha quedado por el momento en espejismo. Las izquierdas se han fracturado de nuevo en Aragón , que va a unas elecciones anticipadas el próximo 8 de febrero. No hubo acuerdo y se presentarán en tres listas: Chunta, Podemos e Izquierda Unida más Movimiento Sumar. Una gran competición dentro del mismo nicho de votantes y con proyectos similares. Evidencia la foto de la división después de que estas tres formaciones fueran bajo el mismo paraguas en Aragón en las listas de las generales del 23J. En aquella cita sumaron más del 12% de los votos y consiguieron un escaño en Aragón (empatando con Vox). Ese puesto lo ocupa Jorge Pueyo, de la Chunta, que es actualmente uno de los diputados más críticos con la actitud del PSOE a nivel nacional y que ahora volverá para pilotar la candidatura para las autonómicas. El hecho de que se pueda obtener representación a partir del 3% (en Extremadura era del 5%) no ha ayudado a que hubiera un gran pacto final. Y sobre estas candidaturas vuela ahora mismo el fantasma del Ayuntamiento de Huesca . En las municipales de 2023 cuatro listas a la izquierda del PSOE se quedaron a las puertas de entrar en el consistorio por no lograr por muy poco el 5% exigido: Podemos (4,68%), Cambiar Huesca (4,47%), CHA (4,43%) y Verdes-Equo (4,3%). Es decir, casi un 18% de los votos se fue al desagüe sin ningún edil. Esa fragmentación también amenaza a las siguientes contiendas en Castilla y León y en Andalucía . En la primera comunidad, que irá a las urnas en marzo, Izquierda Unida ya ha sellado un pacto para ir en la misma plancha electoral con Movimiento Sumar y con Verdes Equo. Podemos apuesta también por una lista unitaria, pero no quiere dentro al partido de Yolanda Díaz porque considera que es una fórmula “agotada”: “La pelota está en el tejado de Izquierda Unida” IU trata, a través de su coordinador autonómico, Jesús Gascón, de articular todavía esa lista única. Como gesto de esa voluntad, Izquierda Unida ha retrasado a enero la consulta interna que tenía prevista para que sus militantes den el visto bueno a la papeleta final. La idea que tienen en Izquierda Unida es poner por delante los programas y las políticas. En Andalucía, que irá previsiblemente a las elecciones en junio cuando se agote la legislatura, las izquierdas caminan en estos momentos hacia una fragmentación casi irreversible de tres candidaturas: Por Andalucía , Adelante Andalucía y Podemos . Por Andalucía ya ha elegido como número uno de sus papeleta a Antonio Maíllo , que es el coordinador nacional de Izquierda Unida. En esta candidatura están por el momento esta formación, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz , mientras que Podemos no se ha integrado a pesar de haber formado parte de esa papeleta en las anteriores elecciones en 2022 y haber participado en un grupo bien afinado. Maíllo se ha convertido en el máximo defensor de hacer frentes amplios de cara al nuevo ciclo electoral y sostiene, además, que la unidad en Andalucía es clave tanto a nivel autonómico como en las generales para frenar la ola de las derechas. Por parte de Podemos, encabeza ahora mismo el proyecto para esas elecciones regionales el ex guardia civil Juan Antonio Delgado , que sigue defendiendo que la idea de Sumar está agotada y pone como faro a Unidas por Extremadura (que estuvo formada por IU y Podemos, sin integrantes de Sumar en la papeleta). Descarta absolutamente ir en una lista conjunta Adelante Andalucía, el partido de Teresa Rodríguez. La formación tiene como candidato a José Ignacio García, que se ha convertido en uno de los diputados más reconocidos en el Parlamento autonómico y uno de los principales azotes de Juanma Moreno. Esta formación se presenta como una opción puramente andaluza que rechaza cualquier tipo de injerencia a través de direcciones nacionales en Madrid. Este panorama autonómico pone sobre la mesa la fragmentación que se vive también a nivel nacional. Los actores que integraron la papeleta de Sumar en las pasadas elecciones generales dan por finiquitado utilizar ese mismo paraguas. Pero varios de esos partidos trabajan discretamente para armar un frente de cara a la próxima cita con las urnas, especialmente con el pegamento de Izquierda Unida. Podemos rechaza, en cambio, la idea de negociar una lista en la que esté Movimiento Sumar y presiona a IU para que elija. El propio Maíllo señaló el pasado fin de semana que en enero arrancará una nueva propuesta de “frente amplio” con algunos de los partidos que forman parte de la coalición progresista con la idea de actualizar ese espacio "a una realidad que ya hace que estén superadas experiencias anteriores" de confluencias de formaciones de izquierda, y en el que, al margen del "nombre que tenga, las características, los liderazgos que lo desarrollen, sean liderazgos que fortalezcan la posibilidad de mantener un gobierno de progreso y de izquierda en España". Desde Podemos se sigue insistiendo en que no es válida una fórmula como la de Sumar el pasado 23J y no quieren ir junto a Movimiento Sumar, poniendo sobre la mesa que es Izquierda Unida quien tiene que tomar una decisión de cara al próximo ciclo electoral. En el pasado congreso del partido se ratificó como líder a Ione Belarra mientras que se escogió a Irene Montero como candidata para las próximas generales. Los morados insisten en que los miembros de Sumar tienen su camino natural en las listas del PSOE. Además, en la España plurinacional empiezan a abrirse algunas vías para buscar unidad. Por ejemplo, Joan Tardà quiere dar la batalla interna en ERC para que en las próximas elecciones generales haya una lista común de las izquierdas catalanas con una papeleta que podría incluir a su partido, a la CUP, a los comunes y a Comunistes de Catalunya. Esta discusión interna se produce además coincidiendo con el peso cada vez mayor en la izquierda de Gabriel Rufián , portavoz republicano en el Congreso, al que algunos sectores progresistas ven con buenos ojos para armar alguna lista unitaria en el próximo ciclo electoral. Otro de los nombres que aparece recurrentemente en los círculos de la izquierda es el del ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy , que tiene la mejor nota por parte de los ciudadanos en el ala de Sumar del Gobierno, a tenor de los barómetros del CIS. Pero él mismo ha descartado ser el próximo candidato. Yolanda Díaz se apartó del liderazgo de Movimiento Sumar, pero no ha descartado públicamente la posibilidad de volver a encabezar una papeleta.