En la cocina doméstica, pocas decisiones parecen tan simples, y a la vez tan decisivas, como elegir una buena tabla de cortar . Plástico, madera, acero inoxidable o incluso titanio: la oferta es amplia y, durante años, el debate ha estado servido. ¿Cuál es la más higiénica? ¿Cuál dura más? ¿Cuál cuida mejor los cuchillos? Para Jordi Cruz, que ya nos ha dado más de un truco , la respuesta es clara y directa: la mejor tabla de cocina es la de madera, y no por tradición, sino por razones técnicas y sanitarias. El chef lo explica de forma muy gráfica: el material de la tabla influye tanto en la higiene como en la vida útil de los cuchillos . Y no todos juegan a favor. Durante mucho tiempo, las tablas de plástico se han vendido como la opción más higiénica . Son ligeras, baratas y fáciles de lavar en el lavavajillas. Sin embargo, según explica Jordi Cruz, ahí está precisamente el problema. Cada vez que el cuchillo corta sobre una tabla de plástico, deja pequeñas hendiduras y arañazos. Esos microcortes no desaparecen con el lavado y se convierten en el lugar perfecto para que se acumulen bacterias . Aunque a simple vista parezca limpia, la superficie queda dañada y es difícil de higienizar en profundidad con el uso continuado. Es decir, el plástico puede funcionar bien al principio, pero con el tiempo pierde su principal ventaja . En el otro extremo están las tablas de metal, normalmente de acero inoxidable o titanio . Desde el punto de vista sanitario, son excelentes: no absorben olores, no retienen bacterias y se limpian con facilidad . Pero tienen un inconveniente importante. Tal y como señala el chef, el filo del cuchillo sufre muchísimo sobre este tipo de superficies . El contacto constante con un material tan duro hace que los cuchillos se desafilen antes, obligando a afilarlos con más frecuencia y reduciendo su vida útil. En una cocina profesional, y también en casa, esto supone un problema práctico y económico. La clave de las tablas de madera está en algo que muchos desconocen: sus propiedades antimicrobianas naturales . Lejos de ser un material «poco higiénico», como se ha creído durante años, la madera tiene la capacidad de inhibir el crecimiento de bacterias. Cuando el cuchillo corta la madera, la superficie «cede» ligeramente y luego se recupera. Las bacterias que pudieran quedar atrapadas no proliferan igual que en el plástico y, con el tiempo, mueren . Por eso, bien mantenida, una tabla de madera es antibacteriana y segura. Además, es mucho más amable con los cuchillos, preservando el filo y ofreciendo una superficie de trabajo más estable y agradable. Otro de los puntos que destaca Jordi Cruz es que el mantenimiento de una tabla de madera es mucho más sencillo de lo que parece. No hacen falta productos especiales ni tratamientos complicados . Basta con lavarla después de cada uso con un poco de jabón y agua, frotando bien la superficie. Es importante secarla correctamente y no dejarla en remojo . De forma ocasional, se puede hidratar con un poco de aceite apto para uso alimentario, pero en el día a día no es imprescindible. Eso sí, conviene evitar el lavavajillas , ya que el calor y la humedad prolongada pueden estropear la madera. Elegir una buena tabla de cortar no es un detalle menor. Afecta a la higiene, al sabor de los alimentos, a la durabilidad de los cuchillos y a la comodidad al cocinar. Y, como recuerda Jordi Cruz, la madera reúne el mejor equilibrio entre seguridad, funcionalidad y respeto por las herramientas . Un consejo profesional que desmonta mitos y devuelve a la madera el lugar que siempre ha tenido en las cocinas que se toman en serio lo que ocurre sobre la encimera.