La escritora e ilustradora sevillana M. J. Arillo acaba de publicar 'La mejor familia del Universo' (Premium), un álbum ilustrado que narra la historia de una niña muy peculiar acogida por una familia muy especial. Esta obra contada en verso, que ha sido tercer finalista del III Premio Internacional de Álbum Ilustrado Elia Barceló , pone de relieve el gran valor que tienen las familias y la necesidad de ser tolerantes para que nadie pueda juzgar a las demás personas por el hecho de ser de otra raza distinta. -¿Cómo nació la idea de 'La mejor familia del Universo' y qué fue lo primero que imaginaste: la niña protagonista o la familia que la acoge? -Estando en la terraza de una cafetería en un parque vi a una niña y a un niño de unos cuatro años jugando cerca. La niña se acercó a su madre que estaba sentada cerca de mí y la madre le dijo: «¡Qué gracioso tu amiguito! ¡Y sus padres son de otro color!» La niña, al volver para seguir jugando, le dijo al niño, con su inocencia, lo que le había dicho su madre y la cara del chiquillo cambió, volviéndose a mirar a sus padres. Creo que su expresión indicaba que se acababa de dar cuenta que era diferente a sus padres, que aquella niña era del mismo color que su madre, pero él no era como su familia. El niño era de raza negra y sus padres de raza blanca. Pienso que estaba tan feliz en su casa, con el amor de su familia, que no veía ninguna diferencia, hasta que, desde fuera, se lo hicieron ver. Quise plasmar, en un tono divertido y extremo, esta situación. Los niños no tienen ningún problema entre ellos, se aceptan tal cual, juegan, se divierten…, pero, cuando un adulto les hace ver alguna referencia a la diferencia de color de piel, de físico, de su familia… les siembra la semilla de la no aceptación y van perdiendo la frescura y la inocencia que, maravillosamente, les caracteriza. Tenía clara la protagonista: una niña rubia con ojos azules, que inspire ternura y que todos consideren «normal» cuando la vean, hasta que descubran a su familia y vean que es la «diferente» en el mundo normal de su familia. -El libro está contado en verso y con gran carga emocional. ¿Qué aporta la poesía a una historia sobre diversidad familiar que quizá la prosa no conseguiría? -Como bien dices, la carga emocional es importante, las palabras Amor y Familia, así en mayúsculas, son las protagonistas de la historia y esa sensibilidad había que contarla con la musicalidad y el ritmo que nos da la poesía. Al estar narrada en primera persona por la protagonista, resulta más cercano y simpático escuchar la voz de la niña dando vida a su historia en versos rimados. -La protagonista y su familia no comparten el mismo color de piel. ¿De qué manera quisiste abordar la identidad, la pertenencia y la diferencia sin caer en estereotipos? Quise romper con lo clásico, de lo que hablamos la mayoría de las veces con que todos somos iguales, en cuanto a derechos y deberes, por supuesto. Pero en el tema físico, en la manera de ser, de vestir, etc. todos somos diferentes y eso es fantástico, porque la diferencia y el ser tú mismo enriquece a los que tienes alrededor, igual que ellos a ti. Era importante para mí hacerlo con mucho humor y de forma extrema y loca, de ahí la familia tan peculiar que tiene la protagonista. -Hablas de que todas las familias son válidas cuando prima el amor. ¿Qué mensaje te gustaría que quedara especialmente en los lectores más pequeños… y cuál en los adultos? -Para mí la familia es lo mejor que tenemos, la que nos cuida, la que nos escucha, la que nos divierte, la que nos corrige, la que nos ayuda, la que, en resumen, nos quiere sin excusas. Cuando hablo de familia me refiero tanto a la familia de sangre como a la elegida, las personas que te sostienen en el día a día, que te dan su amor incondicional sin esperar nada a cambio. Me gustaría que tanto pequeños como mayores, cuando terminen la historia y cierren el libro, levanten los ojos, sonrían y vean a su alrededor que su familia es la mejor del universo y sientan que tienen toda la suerte del mundo. -'La mejor familia del Universo' fue Tercer Finalista del III Premio Internacional de Álbum Ilustrado Elia Barceló. ¿Qué significó para ti ese reconocimiento en tu trayectoria creativa? -Ha sido un impulso importante para seguir caminando en este mundo de palabras y colores. Sentir que un jurado tan profesional acompañado de la Editorial Premium dé ese valor a tu trabajo es un aliciente para enfrentar nuevos retos y nuevos proyectos, con ilusión de seguir llamando a las puertas de editoriales o plantearme presentarme a otros concursos. Algo muy emocionante y que me llenó de alegría fue el apoyo de mucha gente, amigos, familiares, compañeros y conocidos que me animaron y felicitaron cuando se enteraron de que no había ganado, pero había sido un gran logro. Me proponían mover la historia, enviarla a editoriales, a otro concurso y que no me desanimara. Fue muy bonito y difícil, porque ya sabía que lo iban a publicar y no podía decir nada. Cuando la noticia vio la luz, de nuevo llovieron las felicitaciones. El apoyo general ha sido tan grande que solo puedo agradecer tantas muestras de cariño. -Como ilustradora y autora del texto, ¿cómo dialogan palabra e imagen en tu proceso? ¿Escribes primero, dibujas después… o ambos lenguajes se construyen a la vez? -En general, veo la historia en imágenes. A veces, la voy escribiendo a partir de cómo van surgiendo éstas en mi cabeza y otras tengo que dibujar un storyboard sencillo y a partir de ahí, creo el texto. Depende de si estoy en un proyecto de álbum ilustrado o de guion de cómic, que suele ser como indico anteriormente. Si lo que estoy escribiendo son poemarios o novelas infantil-juvenil, prima la escritura y las imágenes se quedan un poco relegadas a los distintos personajes o alguna situación concreta. -A lo largo de tu carrera has trabajado temas como igualdad y educación emocional. ¿Qué aprendizajes de esos proyectos se reflejan en este álbum? Me han aportado ver las reacciones tanto de pequeños como de mayores ante situaciones descritas en las distintas historias y valorar otros tipos de caminos para mostrar estos temas con el fin de visibilizarlos. -¿Hubo alguna escena o ilustración que te resultara especialmente difícil —o especialmente feliz— de crear? -La ilustración a la que le dediqué más tiempo fue a las guardas del final, tenía que dibujar pijamas de lana y el detalle del punto para dar esa sensación me resultó laborioso. Hay un par de ilustraciones con las que me reía conforme las iba creando: una en la que la protagonista, después de bajarse de la lámpara, tiene su bonito pelo rubio rizado lleno de arañas de colores. La otra es cuando dibujaba a la madre y pensaba la cara de los niños (y los no tan niños) al verla. Esta es el punto de inflexión donde se descubre lo especial de la familia y, en varios colegios en los que he presentado la historia, me he reído mucho con las expresiones y las reacciones de los niños. -¿Cómo imaginas que docentes, familias o bibliotecarios pueden utilizar el libro para abrir conversaciones sobre adopción, diversidad y respeto? -Por lo que he podido comprobar en distintas presentaciones y por familias que me han dado su feedback al leer la historia, cuando se hablan estos temas de adopción, todos somos diferentes, nos queremos como somos y hay que respetar a los demás. Salen solos conforme se van pasando las páginas y se puede ir viendo lo que va contando la protagonista. Hay preguntas que van surgiendo tanto del que está mostrando la historia como de los que la están escuchando. Creo que tanto el texto rimado y desenfadado como las ilustraciones divertidas y coloridas dan pie a las charlas en grupo, tanto en el colegio como en las bibliotecas o los hogares. -Mirando al futuro, ¿qué historias te interesaría contar ahora y qué lugar ocupa 'La mejor familia del Universo dentro' de tu evolución como autora e ilustradora? -Por mi manera de ser, siempre pretendo que mis historias diviertan, que sean sencillas y cercanas. Me gusta mucho la cotidianidad. Creo que las pequeñas cosas del día a día son las que nos nutren en nuestra vida. Emocionar es una máxima que busco transmitir y con 'La mejor familia del Universo' he conseguido dar un paso muy importante y los siguientes proyectos espero que sean tan gratificantes y me hagan tan feliz. -Has ganado concursos de cómic y trabajado en distintos formatos. ¿Qué te ha enseñado esa diversidad de experiencias sobre tu voz como creadora? -Me encanta experimentar tanto cuando escribo como cuando ilustro, pinto, dibujo, etc. Escribo guion de cómic, álbum ilustrado, poesía infantil, narrativa infantil-juvenil, microrrelatos, etc. La variedad de formato me hace estar en continuo aprendizaje y me ayuda a abrir la mente a la hora de crear, tanto para enfrentar nuevos retos como para superar bloqueos. Desde dibujar con un simple lápiz o un rotulador a crear en digital, pasando por collage, óleo, acuarela, lápices de colores… Son experiencias donde cada vez que empiezo soy principiante, disfruto con cada trazo, con cada pincelada, no podría vivir sin hacerlo. Creo que cada historia tiene su propio formato, cada historia pide ser contada de una cierta manera. No es lo mismo el lenguaje de un álbum ilustrado, donde texto e ilustración se complementan al cincuenta por ciento, que un guion de cómic, donde los diálogos y las viñetas hablan su propio idioma. Afrontar cada proyecto y buscar esa voz propia, tanto en palabras como en imágenes siempre es un reto apasionante. -De tus primeras publicaciones a los álbumes ilustrados actuales, ¿hay un momento clave —un «antes y después»— que sientas que marcó tu camino artístico? -Se puede decir que, después de varios álbumes ilustrados y de ganar los concursos de cómic decidí parar y me di cuenta de todas las carencias que tenía, necesitaba formarme tanto como escritora como artista. Conocí a generosas personas que me ayudaron en el camino, me animaron, me aconsejaron y poco a poco fui cogiendo más confianza para mostrar mis creaciones, enviar a editoriales, hablar de mis proyectos, presentarme a concursos. Y 'La mejor familia del Universo' ha sido como el reconocimiento a tanto esfuerzo y trabajo. -Tu lema «Creo en mí. Soy guerrera, y mis armas: los lápices de colores» es muy potente. ¿Cómo te acompaña esa actitud en los momentos de duda, rechazo editorial o bloqueos creativos? -Llevo muchos años formándome, practicando, equivocándome, volviendo a empezar, conociendo a artistas de diversos ámbitos de los que siempre he aprendido y compartido anécdotas y experiencias. Han habido, hay y habrán muchos «noes» de editoriales, la mayoría, y los más dolorosos e inciertos son los «noes» silenciosos que te hacen pensar que lo mismo ni se han parado a ver el proyecto que le has mandado con todo tu ilusión. Pero me es imposible no seguir insistiendo, no seguir viendo un folio en blanco y tener ganas de llenarlo de colores o de escribir en él. Hay que pelear por lo que quieres, por tus sueños, aunque suene un tópico. Hay gustos para todo y sitio para todos, tu arte encontrará la manera de salir a la luz tarde o temprano.