Carlota tarda cada mañana media hora en llegar desde su casa, situada en la capital gallega, hasta su oficina en la localidad coruñesa de Ordes. El mismo camino hace de vuelta, en torno a las 18.00 horas, cuando su jornada finaliza. Una hora al día en el coche, a veces sola y otras acompañada por alguno de sus compañeros de trabajo con los que se turna la conducción para cubrir gastos entre todos. Este tiempo, entre que sale de su vivienda hasta que llega a su puesto, puede resultar copioso para algunos, pero para otros, especialmente los que viven en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, quizás sea irrisorio.