La entidad que lleva 32 años trabajando para la aportación de alimentos básicos a las familias vulnerables se ha visto desbordada este año por la falta de material para repartir en la provincia de Alicante. El aumento de la pobreza junto a una nueva normativa europea que lleva a sustituir los productos por tarjetas monedero han llevado a la ONG a disponer de recursos mínimos y con asociaciones que han dejado la organización por motivos internos. El panorama significa que la fundación ha visto mermado su almacén en más del 40 por ciento.