La conmemoración del 1º de enero de 1804 vuelve a poner en escena la revolución que el colonialismo intentó borrar: la insurrección de esclavizados que triunfó y la primera independencia de América Latina. Derrotó a tres potencias imperiales, abolió la esclavitud y fundó la primera república negra del mundo, un proceso radical que todavía incomoda al orden global.