El Papa León XIV pide que el 2026 sea "una época de paz y amistad" capaz de "desarmar el corazón"

Desde la ventana del Palacio Apostólico, ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV ha pronunciado su primer Ángelus del año con un mensaje cargado de esperanza. "El Señor nos invita a renovar nuestro tiempo, inaugurando finalmente una época de paz y amistad entre todos los pueblos", ha afirmado, subrayando que sin este deseo de bien "no tendría sentido girar las páginas del calendario y llenar nuestras agendas". El Pontífice ha recordado que el Jubileo, que está por concluir, ha enseñado a cultivar la esperanza de un mundo nuevo "convirtiendo el corazón a Dios, para transformar los agravios en perdón, el dolor en consolación y los propósitos de virtud en obras buenas". En este camino, ha señalado que "Dios mismo habita la historia y la salva del olvido, dando al mundo al Redentor: Jesús". León XIV ha dirigido la mirada hacia María, "la primera en sentir palpitar el corazón de Cristo". En el silencio de su seno virginal, dijo, “el Verbo de la vida se anuncia como latido de gracia”. El Papa ha insistido en que el corazón de Jesús “late por todo hombre y toda mujer: por quien está dispuesto a acogerlo, como los pastores, y por quien no lo quiere, como Herodes". El nacimiento del Salvador, ha añadido, "resplandece en María Santísima y se refleja en cada recién nacido, revelando la imagen divina impresa en nuestro cuerpo". Por ello, ha invitado a detenerse y adorar este misterio que ilumina la dignidad humana. En la 59ª Jornada Mundial de la Paz, el Papa ha pedido rezar "por la paz entre las naciones ensangrentadas por conflictos y miseria, pero también en nuestras casas, en las familias heridas por la violencia y el dolor". Con la certeza de que Cristo "es el sol de justicia que nunca declina", exhortó a confiar en la intercesión de María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia.