Pertenezco a una generación que se desgañitaba cantando las canciones de Queen , El último de la fila o Extremoduro que sonaban en una cassette . Por eso, no me ha pasado inadvertido el hecho de que, en las últimas cinco décadas, la música ha cambiado. Las letras se han vuelto más simples , más repetitivas y cargadas de emociones negativas o de estrés. Así lo demuestra un análisis de datos sobre más de 20.000 canciones que ocuparon el Billboard Hot 100 entre 1973 y 2023 publicado en la revista Scientific Reports . Este fenómeno no ocurre sin más. En realidad, es nuestro reflejo mismo, y el resultado de transformaciones sociales profundas, de cómo sentimos, consumimos y vivimos nuestras vidas. Un estudio que traza una tendencia de fondo . El estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Viena, ha analizado las letras de canciones populares estadounidenses en un periodo de cinco décadas, midiendo tres variables clave: presencia de vocabulario relacionado con el estrés, tono emocional general (positividad o negatividad) y complejidad lírica basada en métricas de repetición y variedad de palabras. El resultado ha llevado a los investigadores a poder afirmar que, desde los años setenta hasta hoy, el uso de palabras asociadas al estrés ha aumentado, la proporción de expresiones positivas ha caído y las estructuras de las letras se han simplificado. En Xataka La ciencia ha resuelto uno de los misterios más extraños de la especie humana: la gente a la que no le gusta la música ¿Qué significa que sean "más simples"? De acuerdo a lo publicado por Forbes , este patrón también se aprecia en otras investigaciones que comparan canciones de distintos géneros a lo largo de los años y sus conclusiones son las mismas: las letras de las canciones actuales tienden a repetir más frases simples, expresar emociones intensas (como ira o tristeza) de forma directa y usar menos metáforas o imágenes complejas que en el pasado. Decir que las canciones son más simples no se refiere únicamente a que sean solo fáciles de recordar, sino a que su léxico y estructura han ido perdiendo riqueza y complejidad. Bob Dylan ganó el Nobel de Literatura en 2016 "por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense". Con todos los respetos hacia Bad Bunny , pero no lo veo como candidato para el Nobel de 2026 por la profundidad de sus letras. El algoritmo se lo goza . En términos técnicos, las letras que se repiten con frecuencia y emplean menos vocabulario distintivo resultan más "compresibles" para los algoritmos que miden la complejidad textual. Esto no solo facilita que se queden en la cabeza del oyente (que levante la mano quien no se haya despertado nunca con una canción pegadiza en la cabeza), sino que también responde a cómo consumimos música en la actualidad. En tiempos de streaming y listas algorítmicas , los temas pegadizos y repetitivos compiten mejor por la atención. El cambio en la música ha ocurrido en paralelo al auge de plataformas de consumo rápido y formas de escucha más fragmentadas. Los artistas ya ni siquiera se la juegan sacando un álbum bueno. Ni siquiera con un single, sino que compiten en un contexto donde el primer estribillo decide si el oyente sigue o pasa a la siguiente canción. Esa competencia por la atención explica el auge de estructuras simples y ganchos rápidos, pero también influye en el tipo de emociones que predominan en las letras. En Xataka Tras los 30, dejamos de descubrir canciones. El declive de la curiosidad musical es inevitable Un espejo de nuestra ansiedad colectiva . Según las conclusiones del estudio de la Universidad de Viena, la mayor presencia de términos asociados al estrés, la ansiedad o el conflicto tiene correlación con el estado emocional de la sociedad . A medida que aumentaron los diagnósticos de ansiedad y depresión en la población, también se ha detectado un incremento de lenguaje negativo en obras culturales. Esto no quiere decir que la música cause estos estados, sino que los convierte en un espacio de expresión. Tal y como subrayaba Patricia L. Sabbatella, profesora titular del área de música en la Universidad de Cádiz, "La música forma parte de la vida cotidiana, cumpliendo con diferentes usos y funciones que van desde el entretenimiento, la cohesión social, la comunicación, la expresión y regulación emocional hasta el aprendizaje, la relajación o el entretenimiento". Por lo que esta transformación responde a la función de la música como barómetro y regulador emocional de la sociedad. Es su reflejo y a la vez su terapia . "Sorprendentemente, conmociones sociales como la COVID-19 coincidieron con atenuaciones en lugar de amplificaciones de estas tendencias, lo que indica una preferencia por la música incongruente con las emociones", señalaron los investigadores. Qué nos dice la música sobre nosotros . Aunque el promedio de negatividad y estrés ha crecido, no significa que toda la música sea sombría o vacía de significado. Existen artistas y canciones que desafían estas tendencias . Lo que indica el estudio es el patrón dominante no que toda la música sea así. Una de las conclusiones del estudio es que si las canciones populares son ahora, en general, más simples, negativas y estresantes, es porque ese fenómeno aparece como un reflejo de sociedades con ritmos acelerados, altos niveles de ansiedad y una relación con la cultura digital que favorece lo inmediato y emocionalmente intenso . La música no es la causa, pero sí un espejo sensible de cómo sentimos y cómo nos comunicamos. En ese sentido, entender estos cambios no solo ayuda a explicar por qué un hit de los setenta suena distinto a uno actual , sino también qué tipo de roles cumple la música en la actualidad. En Xataka | Angie Corine se ha hecho un hueco en la escena del rap español con un giro comercial inesperado: es de derechas Imagen | Unsplash ( Eric Nopanen ) - La noticia Si la pregunta es por qué las canciones actuales son tan simples, la ciencia tiene la respuesta: porque nosotros lo somos fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .