De Murcia a África para "ganar un trocito de cielo": la aventura misionera de Clara, Francesco y sus tres hijos

Durante años, Clara Alcolea observaba a las familias misioneras con una mezcla de admiración y nostalgia: "Me generaba una envidia sana... veía una gracia especial en ellas que quería para mí", confiesa en 'Misión Navidad' de COPE presentado por Victoria Montaner. Lo que antes le parecía una "cima inalcanzable" para la que no tenía herramientas, se ha convertido hoy en una realidad tangible. Junto a su marido Francesco Zagano, esta profesora murciana ha decidido que la verdadera seguridad no reside en las comodidades, sino "en entrar en intimidad con Dios" y servir de ejemplo de estructura familiar en un país marcado por la soledad de muchas madres. Y es que, en 2026, Clara, Francesco y sus tres hijos pequeños -Giovanni  de 3 años, Emanuele de 2 y  Giacomo 9 meses-, partirán como "familia en misión" hacia Cabo Verde, al noroeste de África. Su historia de amor comenzó en Bolonia, durante un año de Erasmus, donde se conocieron frecuentando la parroquia y el Camino Neocatecumenal. Tras casarse en el 2021 y establecerse en Murcia, el deseo de la misión, que Clara ya sentía al observar la felicidad de otras familias misioneras que "vivían en la sencillez... solo por la evangelización", empezó a tomar forma. Fue Francesco quien tomó la iniciativa y le planteó la pregunta que lo cambiaría todo: "¿Estarías dispuesta a irte de misión?". La respuesta inicial de Clara fue un "no". Según explica ella misma, en ese momento "no me sentía agradecida", a pesar de que era algo que en el fondo deseaba. Sin embargo, dos años después, su perspectiva cambió: "vi que el Señor me regalaba esta disposición, este agradecimiento... Estoy muy agradecida por la vida que tengo, por la familia que tengo, todo inmerecido. Esto fue lo que a mí me impulsó, de verdad, a dar mi vida por el Evangelio, a darlo todo". La forma en que descubrieron su destino parece sacada de un relato de fe providencial. Francesco relata que la elección de Cabo Verde ocurrió en una convivencia donde sacó una tarjeta de un cesto. "Fue una sorpresa... Yo pensaba: '¿dónde está eso?' Nos pusimos a buscar noticias por cualquier lado, a leer revistas y ver vídeos", explica el joven italiano, quien ahora ve en este país un "regalo". Aunque Clara admite que inicialmente tuvo miedo por el hecho de mudarse a una isla en África, su visita al lugar en octubre de 2023 cambió su perspectiva: "Me ayudó muchísimo ir para allá para conocer el país. Vivirlo es diferente... vi que, aparte de la pobreza que hay, es un sitio que palpas y ves que es real". Lejos de presentarse como cooperantes internacionales o "superhéroes", Clara y Francesco tienen claro que su labor principal es vivir entre la gente y acompañar a las pequeñas comunidades cristianas locales. En un país donde muchas mujeres crían solas a sus hijos porque los maridos emigran a Europa, su presencia busca ser un testimonio de estructura familiar. "Vamos a ser un poquito un ejemplo de familia... pero sobre todo vamos para que eso nos sirva a nosotros", explica Francesco con humildad. La preparación no está siendo solo logística —actualmente buscan teletrabajo para poder sostenerse— sino, sobre todo, espiritual. Incluso los más pequeños de la casa participan de esta aventura. Giovanni, el mayor de tres años, ya asocia su futuro hogar con la ilusión de los aviones y el mar. "A veces dice: 'Mamá, nos vamos en avión a Cabo Verde que ahí hay playa'", cuenta Clara entre risas. Para este matrimonio, la misión no es una huida, sino un combate por la fe y un deseo de vivir en intimidad con Dios. Como resume Francesco: "Sabemos que vamos allí porque hay algo más que nos espera... vamos a ver si Dios que nos ganemos allí un trocito de cielo".