La 'seca' avanza por las dehesas de la España occidental. Y es normal, no solamente es una enfermedad grave que causa la muerte de encinas y alcornoques; es la consecuencia de décadas de malas prácticas forestales que han minado el ecosistema desde dentro. Pero eso no es nuevo. Hace ya muchos años que sabemos que la dehesa ibérica tiene fecha de caducidad. La novedad ahora es que los productores de jamón ibérico han empezado a darse cuenta de las consecuencias del problema y algunos de ellos han decidido tomar cartas en el asunto. Así es como el jamón de bellota quiere salvar uno de los bosques más característicos de la península Ibérica. ¿De qué hablamos cuando hablamos de la dehesa? Empecemos por esto último: pese a lo que muchos pueden pensar desde lo alto de la Vía de la Plata, la dehesa no es "naturaleza virgen", ni nada parecido. Se trata de un complejisimo sistema agro-silvo-pastoral resultado de siglos de clareo forestal, pastoreo extensivo y usos humanos de todo tipo. Estamos acostumbrados a ecosistemas que se mantienen a pesar de la actividad económica, pero en este caso el ejemplo es el contrario: hablamos de una singularísima estructura productiva de cuatro millones de hectáreas de la que dependen los pastos, el corcho, la caza, la miel y, por supuesto, el jamón. Si cae la dehesa, cae la bellota y, con ella, cae el jamón. En Xataka El jamón ibérico lleva décadas siendo sinónimo de altísima calidad. Ahora Guijuelo quiere hacerlo saltar por los aires Una pesadilla llamado 'Seca'. Ese es, al menos, su nombre popular. Se trata de un patógeno ( Phytophthora cinnamomi ), vinculado directamente al decaimiento y muerte de estos bosques. El CICYTEX lo describe como una amenaza de primer orden a la dehesa ibérica. Y, en fin, tiene razón. Es verdad que el hongo es, en cierta medida, oportunista : necesita de estrés hídrico y alternancia de periodos secos y húmedos para diseminarse e infectar los árboles. Sin embargo, una vez que hace acto de presencia, activa toda una serie de cambios funcionales (desde la defoliación y la muerte regresiva de brotes y ramos a la necrosis del sistema radical) que desembocan en la muerte del árbol. Por eso, poco a poco, la pesadilla de la seca ha ido haciéndose más terrible y lejana. Intervención . Hasta el punto en el que las empresas del jamón han tomado cartas en el asunto. El grupo Joselito, por ejemplo, ha invertido más de 6 millones de euros en I+D. Su apuesta es cambiar el enfoque, dejar de centrarse en conseguir mejores fungicidas y apostar por la regeneración de ecosistemas que puedan enfrentarse a las enfermedad. Según los datos de la empresa , se han intervenido en más de 2.700 hectáreas (Badajoz, Cáceres, Sevilla y Portugal) y, por el momento, se ha conseguido una mejoría del 7,5% en índices de vegetación en zonas tratadas. No es el único proyecto y la verdad es que, a priori, son buenas noticias. Es una gota en un océano; pero es el principio de lo que quizás sea un nuevo paradigma. Y eso, al menos, nos permite encarar la situación con algo más de esperanza. ¿De quién es la dehesa? Más allá del marketing, de la necesidad de las empresas de mantener la dehesa y del cambio de concepto frente a la Seca, la iniciativa genera muchas incertidumbres. La principal tiene que ver con la privatización de la conservación del campo. Es una buena noticia que las industrias agropecuarias empiecen a hacerse solidarias del medio en el que desarrollan su actividad. Como hemos aprendido en los últimos años, la tendencia es justo la contraria . El riesgo . Sin embargo, sostener el mantenimiento y la gestión de cuatro millones de hectáreas sobre los hombros de la industria jamonera (o sobre el resto de la que se "aprovecha" de la infraestructura productiva de la dehesa) es una decisión arriesgada. Ya hemos comprobado cómo la despoblación ha destrozado los ecosistemas de medio país: ¿de verdad queremos dejar en manos de una industria tan frágil como la agropecuaria nuestro patrimonio natural? Imagen | Miguel Angel Masegosa | Jose Antonio Rivero Forne En Xataka | En California, los fondos descubrieron que no hay inversión más rentable que la tierra de cultivo. Ahora le toca a España - La noticia La dehesa extremeña se está muriendo. Y la solución esta vez es contrainuitiva: más intervención humana, no menos fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .