Al estruendo de la detonación de un arma de fuego le siguió una intensa movilización policiaca y de cuerpos de emergencia. La noche del pasado 21 de diciembre, el restaurante Luaú ubicado en la Zona Rosa de la Ciudad de México se convirtió en escenario de un asesinato. Ante la mirada de decenas de comensales, el cuerpo de un hombre yacía rodeado de un charco de sangre, una escena que obligó el despliegue de personal tanto de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y como de la fiscalía capitalina quienes, tras realizar los peritajes correspondientes, confirmaron la identidad de la víctima: Óscar Noé Medina González.Pese a que en un inicio se especuló que se trataba de un empresario originario de Mazatlán, las diligencias de las autoridades capitalinas ratificaron que en realidad se trataba de un personaje por quien Estados Unidos ofrecía una recompensa de hasta 4 millones de dólares. ¿El motivo? Era uno de los principales operadores y jefes de seguridad de la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa.A El Panu, como era mejor conocido, lo alcanzó su desafortunado destino lejos de aquel estado en donde inició su trayectoria criminal, no obstante, su historia no es la única. Décadas atrás, otro restaurante ubicado al sur de la ciudad se convirtió en escenario de un ataque armado que exhibió el poderío que había alcanzado uno de los capos del narcotráfico más famosos del país, mismo que le permitió pasear por total impunidad por la capital mexicana. La influencia del Señor de los Cielos en la CdMxAmado Carrillo Fuentes fue uno de los líderes narcotraficantes más estratégicos que ha operado en México. El origen de su amplio historial criminal se remonta, como el de muchos otros, a las filas del Cártel de Guadalajara que encabezaron su propio tío, Ernesto Fonseca Carrillo, junto a Miguel Ángel Félix Gallardo y Rafael Caro Quintero. De acuerdo con InSight Crime, Amado Carrillo Fuentes heredó el liderazgo del Cártel de Juárez luego del asesinato de Rafael Aguilar Guajardo ocurrido en 1993 en Cancún. Aunque para entonces era solo un lugarteniente, el abatimiento de su líder, la eventual captura de los fundadores del Cártel de Guadalajara y una ambición por consolidar su imperio criminal fueron los ingredientes que comenzaron a forjar un alias que años después México y parte del mundo conocerían: El Señor de los Cielos. "La organización creció exponencialmente bajo el mando de Carrillo Fuentes. Más inclinado a la negociación que a la guerra, Carrillo Fuentes reconstruyó y amplió la antigua red de Félix Gallardo. Con el tiempo llegó a controlar al menos la mitad de todo el tráfico mexicano e incluso extendió sus operaciones a Centro y Sudamérica, incluidos Chile y Argentina. El alias de Carrillo, El Señor de los Cielos, describe acertadamente su método: mediante el uso del tráfico comercial y de mensajería, el Cartel de Juárez movió miles de toneladas de cocaína de Colombia a México por vía aérea", describe sobre sus operaciones el citado think tank.El éxito de sus operaciones criminales le permitieron al sobrino de Don Neto no sólo acumular una fortuna, sino también comenzar a tejer una red de corrupción entre funcionarios públicos que le permitían continuar con su lucrativo negocio y que, incluso, fueron clave para su arresto en 1989.Tal y como describe el periodista David Casco en su tesis de licenciatura publicada por la Universidad Autónoma de México (UNAM), el 27 de junio de 1989 El Señor de los Cielos fue arrestado por policías y militares tras acudir a una boda en Badiraguato, Sinaloa para posteriormente ser trasladado al entonces llamado Distrito Federal donde sus defensores legales comenzaron a negociar su liberación. "La defensa de Amado Carrillo caminaba con firmeza rumbo al éxito. No podían dejarlo en libertad pero le ofrecían aminorar su importancia en el narcotráfico, no molestar a su familia, quitarle la responsabilidad a su esposa Sonia -tesorera de su empresa aérea-, a los Leyva y a su socio Antonio del Valle Ruiz. A cambio de unos cuantos millones de dólares", se lee en una parte de la investigación académica. El periodista Ricardo Ravelo plasmó que, durante su estancia en el Reclusorio Sur de la Ciudad de México, El Señor de los Cielos vivió con múltiples privilegios. Desde tener a su disposición múltiples habitaciones conyugales, hasta acceso a alimentos traídos de los restaurantes más caros de la capital y protectores que, eventualmente, terminaron por agilizar su liberación el 7 de junio de 1990. Una vez fuera de prisión, los contactos que para aquel momento acumulaba le permitieron a Amado Carrillo Fuentes transitar con impunidad no sólo en Chihuahua donde se encontraba el principal centro de operaciones de su organización delictiva, sino también en Querétaro, Morelos, Jalisco, Coahuila, el Estado de México y, por supuesto, en el Distrito Federal. Con la autoridad de su lado, al Señor de los Cielos únicamente le preocupaba protegerse de aguerridos rivales con ambiciones similares a las suyas: los Arellano Félix. Investigaciones del periodista Ricardo Ravelo refieren que, además de contar con un cuantioso equipo de seguridad, el líder del Cártel de Juárez se encargó también de blindarse con distintas casas de seguridad, oficinas y residencias establecidas en la Ciudad de México, específicamente en colonias como Bosques de las Lomas, el Pedregal de San Ángel, Santa Úrsula, Xitla y Lomas de Chapultepec. En dichos sitios, el capo solía pernoctar, recibir a gente, cerrar negocios o incluso organizar fiestas familiares, no obstante y a pesar de dichas medidas, el asedio de sus enemigos lo alcanzó en plena capital mexicana. El intento de asesinato del Señor de los CielosAunque Amado Carrillo Fuentes era consciente del riesgo que corría, la confianza que depositó en su equipo de seguridad le resultaba suficiente para frecuentar espacios públicos. Información de su abogado, José Alfredo Andrade Borjorges recopilada por el periodista David Casco describe que el líder del Cártel de Juárez se daba el lujo de disfrutar de buena comida en los mejores lugares, sin embargo, eso no implicaba descuidar su esquema de seguridad: acudía a sitios conocidos, contaba con rutas de salida establecidas, doble muro a cargo de dos células de seguridad de tres elementos en la entrada, y doble muro a la salida reforzado por carros blindados. "El equipo tenía la orden de morirse antes de que le pasara algo al señor", abundó el litigante en un libo que escribió sobre su cliente. El 20 de noviembre de 1993, Amado Carrillo Fuentes arribó a la capital mexicana junto a su esposa y sus seis hijos. Se hospedaron en el Hotel Presidente Chapultepec en Polanco y cuatro días más tarde tomarían una decisión que, sin esperarlo, los puso en el ojo público: ir a cenar al restaurante Bali Hai. El establecimiento, ubicado en Insurgentes Sur, era frecuentemente visitado por el capo. Meseros y personal sabían que su visita significaba generosas propinas por lo que la atención debía ser impecable. Pese haber sido colocados en la mesa del lugar, aquella cena dio un giro de 180 grados cuando el reloj marcó las 20:30 horas. "La cena transcurrió sin novedades. Y no fue sino hasta cerca de la hora y media después, cuando fuertes detonaciones se escucharon en todo el restaurante: un comando armado, enviado por los hermanos Arellano Félix -líderes del Cártel de Tijuana y enemigos del capo sinaloense- abrió fuego contra la primera barrera de seguridad de Carrillo Fuentes, quienes cayeron en la entrada del local defendiendo la vida de su patrón", se describe en la tesis de licenciatura de David Casco difundida por la UNAM. Reportes periodísticos de la época narran que la balacera duró entre cinco y siete minutos, tiempo que fue aprovechado por el segundo muro de seguridad del Señor de los Cielos para ponerlo a salvo junto a su familia. Aquel día, tres miembros de su anillo de seguridad perdieron la vida al igual que un policía preventivo y un comensal. El líder del Cártel de Juárez y su familia huyeron a una de sus propiedades en Cuernavaca, Morelos mientras que en la Ciudad de México el caos ocasionado exhibía cómo las disputas del crimen organizado habían alcanzado a la capital del país. Haber librado aquel atentado de los Arellano Félix le permitió a Amado Carrillo Fuentes continuar al frente de un lucrativo negocio que se potenció gracias a la coordinación de flotillas de aviones que transportaban cargamentos de cocaína desde Sudamérica a México y posteriormente a Estados Unidos, desatando una presión por parte de autoridades del país vecino por arrestar al entonces ya consolidado Señor de los Cielos. En medio de dichos esfuerzos, en 1997 Amado Carrillo Fuentes se sometió a una cirugía estética con el objetivo de modificar su apariencia y evadir su arresto, no obstante, según narra una de las versiones, el líder del Cártel de Juárez falleció durante la intervención quirúrgica. Aunque son múltiples las inconsistencias documentadas sobre el fallecimiento de El Señor de los Cielos, lo cierto es que su ausencia en el tablero criminal del país impulsó el ascenso del Cártel de Sinaloa a la cúpula del narcotráfico en México. No obstante y pese a las décadas que han transcurrido, el asedio a miembros del crimen organizado en la capital mexicana continúa demostrando que, en ocasiones, la historia sí se repite. ATJ