Las Guerreras K-Popfue un fenómeno del que pocas mamás y papás pudieron escapar. Debido a la obsesión de sus hijas e hijos, pasaron de entonar Eres mi delirio, eres mi martirio. ¡Oh! Mi soda pop (con coreografía incluída), a buscar la trenza morada de Rumi, recrear el uniforme de las Huntrix o pintar las marcas de un Saja Boy.Sin embargo, ese deseo de ser como “las cazadoras de demonios” Rumi, Zoey o Mira— e incluso Jinu, el antagonista— va más allá del simple disfraz. Según Liz Villalobos, “La Psico de Caricaturas”, las niñas y los niños están admirando a personajes que les transmiten diversas enseñanzas y valores “con una historia muy simple”.“Todo esto con personajes que son fuertes, pero también muy humanos”, agregó en entrevista con MILENIO.¿Qué aprenden las y los niños de Las Guerreras K-Pop?La exitosa producción de Netflix— la cual se convirtió en la película más vista de la plataforma— rompió varios récords, sus canciones se posicionaron en lo alto de los rankings musicales más importantes y despertó el interés por el mundo del k-pop; especialmente en las y los más pequeños.Y en esta ocasión no hablamos de una película simple o superficial. Por el contrario, Villalobos reconoce, y aplaude, todos los valores que transmite con sus canciones pegadizas, los chistes y personajes carismáticos. Uno de los más importantes: la confianza en uno mismo.“Todo el tiempo lo están recalcando. ¿No? Que no te dejes influenciar tanto por lo que dice la sociedad, como por aspectos superficiales. No perder tu esencia”, dijo la especialista en psicología infantil.De hecho, ese mensaje es el eje central de la película: el dilema de Rumipor eliminar esa parte de su identidad que en ese mundo narrativo es condenada (ser mitad guerrera y mitad demonio); que en la vida real se observa en “todos los aspectos sociales” que influyen durante su desarrollo.“Sí están muy vulnerados los niños porque ellos quieren pertenecer a un núcleo social y afectivo. (...) Es defender lo que te gusta, lo que eres y que no te avergüences de ello”.Por lo mismo, su proceso de aceptación— que culmina en aquella escena donde finalmente se muestra ante el público sin ocultar sus marcas (en lo que sería la batalla final de las Huntrix contra los Saja Boys y el ejército del Rey Demonio, Gwi-Ma)— transmite otra poderosa enseñanza:“Las niñas y los niños pueden ser valientes, perseverantes y expresar quiénes son sin perder esa sensibilidad”, agregó.— ¿Y cómo le podríamos explicar a un niño lo que es tener esencia?, preguntó MILENIO a la especialista— Yo lo manejaría más desde el aspecto de que la identidad es algo único: algo con lo que tu, valga la redundancia, te vas identificando.Por supuesto, la amistad entre Zoey, Mira y Rumi también deja varias lecciones. Especialmente, cuando la aparición de los Saja Boys (el grupo rival conformado por “demonios”) las obliga a idear la mejor estrategia para vencerlos en las listas de popularidad.“La Psico de Caricaturas” explicó que este dilema— el cómo Huntrix enfrentará esa misión— deja ver a las y los niños quela amistad y la cooperación son más importantes que la competencia.¿Las Guerreras K-Popes una buena película infantil?Dentro de la polémica sobre eluso de pantallas para la crianza (celular, televisión, iPad, etcétera) está el debate de cuáles serían las caricaturas más adecuadas para las infancias.En una entrevista con MILENIO, la psicóloga infantil, Alejandra Zertuche, consideró que ningún programa es realmente beneficioso para las y los niños. Por ende, si se recurre a este tipo de materiales, “(habría que optar por) lo más beneficioso que se pueda”. Claro que la popularidad de una serie, caricatura o película no siempre significa que sea adecuada para las y los niños. No obstante, y desde la perspectiva de Villalobos, el caso de Las Guerreras K-Popsí fue así, aunque con una condición.“Sí es adecuada. (...) Sin embargo, la edad sí es importante por el tipo de temas que se maneja y sobre todo, el lenguaje, porque en el doblaje sí hay una que otra palabrita que no es apta para niños muy pequeños”.La especialista destacó que las enseñanzas y los valores de la película deben complementarse con el acompañamiento parental. “Es crucial para que resuene y tenga más significado”.Idealmente, este ejercicio de análisis y comprensión está enfocado a realizarse con niñas y niños a partir de los siete, ocho o nueve años. Esto, especificó, porque las y los de edades más tempranas suelen retener las canciones y coreografías antes que los aprendizajes.Para poder realizar ese acompañamiento, “La Psico de las Caricaturas” recomendó identificar las emociones de los personajes y los puntos claves de éstas. Por ejemplo, la traición de Jinu o la reacción de Zoey y Mira a las cicatrices de Rumi. Con ello, las mamás y los papás pueden plantear preguntas para identificar “qué tanto captó y comprendió el niño”, tales como: ¿Cómo crees que se sintieron? o ¿Te fijaste que mintió? ¿Qué pasó después?“Esto nos va a dar mucha información de cómo andan los niños porque a todos les va a resonar algo diferente. Entonces hacer estas preguntas cortitas y relacionarlas a aspectos emocionales es una buena herramienta que les puede funcionar”.ASG