"En el futuro, los camiones controlarán el camión de manera remota desde una oficina, haciendo sus ocho horas de jornada, y se irán a dormir a casa como en un trabajo cualquiera"

Los camiones autónomos y la conducción remota dejan de ser ciencia ficción para convertirse en una de las grandes transformaciones del transporte en los próximos años. Cada vez más expertos coinciden en que el futuro del sector no pasa solo por vehículos que se conduzcan solos, sino por un modelo híbrido en el que la tecnología y el trabajo humano se combinan de una forma radicalmente distinta a la actual. De hecho, una idea empieza a tomar fuerza con claridad y resume bien el cambio que viene: “En el futuro, los camiones controlarán el camión de manera remota desde una oficina, haciendo sus ocho horas de jornada, y se irán a dormir a casa como en un trabajo cualquiera”. Así lo explica José Ángel Cuadrado en La Tarde, con Pilar García Muñiz, al analizar las principales novedades tecnológicas que marcarán 2026. Uno de los primeros matices importantes es entender la diferencia entre ambos conceptos. “No es lo mismo la conducción autónoma que la conducción remota”, aclara Cuadrado. En la primera, el vehículo se mueve solo, con personas dentro, gracias a sistemas inteligentes. En la segunda, hay un conductor humano, pero no va sentado al volante, sino que maneja el camión a distancia desde una oficina. Este segundo modelo es el que más interés está despertando en el transporte pesado. La imagen es clara: un camionero sentado frente a pantallas, controlando varios sistemas, cumpliendo su jornada laboral y regresando a casa al terminar el día. El impacto laboral es uno de los puntos más llamativos. “Tú le planteas a un camionero que puede dormir todos los días en casa y muchos estarán a favor”, señala Cuadrado. Frente a las largas rutas, las noches fuera y la dureza del trabajo actual, la conducción remota ofrece un cambio profundo en la calidad de vida. El camión puede recorrer rutas predefinidas, parar donde tenga que parar y ser supervisado por profesionales que trabajan por turnos. No se trata de eliminar empleo, sino de transformarlo. Este avance no es solo teórico. Varias compañías ya están invirtiendo con fuerza en esta tecnología. Tesla lleva años realizando pruebas de conducción autónoma y remota en distintos países, incluido España. “Los oyentes pueden ir a YouTube y ver los vídeos, porque son absolutamente impresionantes”, comenta Carlos Lentisco, experto en conectividad. Además, empresas como Aurora o Gatik están desarrollando camiones autónomos para rutas muy concretas y entornos controlados. “Son trayectos definidos, con condiciones muy medidas, pero muy prometedores”, explican los expertos. Para que este modelo funcione, hay dos factores esenciales. El primero es la infraestructura de conectividad, que debe ser estable y segura para evitar pérdidas de señal. El segundo es el marco legal. Países como Alemania o Países Bajos ya avanzan en regulaciones que permiten ensayos reales en carretera. En España, la DGT también empieza a autorizar pruebas, un paso imprescindible para no quedarse atrás. “Estos ensayos son fundamentales para ponernos en primera posición”, subraya Lentisco. Aunque el debate se acelera en 2026, los expertos coinciden en que la implantación será gradual. “No es algo inmediato, se va a desarrollar poco a poco”, explica Cuadrado. Pero la dirección es clara: el transporte de mercancías será más tecnológico, más eficiente y, para muchos conductores, más compatible con una vida normal. La imagen del camionero que pasa semanas fuera de casa empieza a convivir con otra muy distinta: la de un profesional que controla camiones desde una oficina, cumple su horario y vuelve a casa cada noche. Un cambio profundo que redefine el futuro del transporte por carretera.