Queríamos honrar a nuestros ídolos con estatuas. Acabamos creando monstruos de bronce que nos devuelven una sonrisa torcida

El busto de Cristiano Ronaldo fue solo el más viral, pero no el único. Detrás de cada homenaje fallido hay prisas, moldes que deforman, presupuestos recortados y un enemigo silencioso: la memoria colectiva de una cara que ya conocemos demasiado bien.