Como ahora los políticos nunca dejan de estar en campaña y su rutina diaria consiste en activar las ruedas de la propaganda y del ataque, del odio y de la batalla cultural, parecería insulso decir que este que comienza será un año políticamente muy movido. Pero sí, lo será porque en varios países latinoamericanos habrá elecciones presidenciales, y con ellas vendrá una avalancha de activismo y movilización que promete envilecer y desquiciar un poco más a sus poblaciones. No es difícil predecir –o en realidad constatar, porque ya lo están haciendo– que los políticos degradarán el debate público y harán espectáculo y performance para que las sociedades se peleen por símbolos y propuestas huecas, que nada tienen que ver con... Ver Más