El resultado de las recientes elecciones extremeñas ha supuesto un severo aviso a la izquierda española sobre lo que puede ocurrir en unas futuras elecciones generales. Los partidos a la izquierda del PSOE no han logrado captar los votos perdidos por el PSOE. Ni en las anteriores elecciones autonómicas ni en estas últimas. El motivo por el que la izquierda pudo recuperar el Gobierno de la nación tras los oscuros años de Mariano Rajoy fue el hecho de que el entonces Podemos atrajo a todos esos votantes, sobre todo jóvenes, que siendo de izquierda sentían una profunda repulsión por el PSOE. Recuerdo que a principio de este siglo, viviendo en Villajoyosa, población cercana a Alicante, conocí a varias personas que siendo nacionalistas de izquierdas sentían un profundo rencor por el PSOE. Preferían que gobernase el Partido Popular antes que los socialistas. A mí las ideas nacionalistas siempre me han parecido una manera perfecta de conseguir que gobierne la derecha en España y, sobre todo, la consagración de la exclusión y del señalamiento del que viene de fuera. Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza, consiguió que los votantes a la izquierda del PSOE fueran a las urnas. Después, José Luis Rodríguez Zapatero consiguió que Pablo Iglesias dejase también a un lado su resquemor juvenil por el PSOE y formó Gobierno con Pedro Sánchez.