El anuncio del Ministerio de Comercio del gigante asiático se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales internacionales, en el que Pekín ha activado o ampliado investigaciones similares sobre productos como el cerdo, determinados lácteos o el brandy procedente de la Unión Europea, en paralelo a las fricciones con Bruselas por los aranceles europeos a los vehículos eléctricos chinos.