2026: Un nuevo reto para el 'milagro' Corberán

Nadie duda que la segunda vuelta liguera de la temporada pasada fue un milagro. El milagro de Carlos Corberán. Llegó el día de Navidad, cogió al equipo como colista y con una segunda ronda del campeonato espectacular, logró que en el mes de abril se llegara incluso a hablar entre el valencianismo de posibilidades de clasificación europea. Dirigió al equipo 21 partidos, logrando 9 victorias, siete empates y cinco derrotas. 34 puntos que significaba un puntaje de puestos Champions si la Liga hubiera comenzado en enero. El lunar fue el 7-1 encajado ante el Barça en la semana maldita en la que sumó otra goleada ante los cules en la Copa del Rey. Pero fue capaz de ganar en el Bernabéu al Real Madrid. Se hizo fuerte en Mestalla donde gestó su ‘milagro’. A falta de tres jornadas, encadenó dos derrotas, Alavés y Athletic que acabaron definitivamente con el sueño de llegar a Conference, pero lo logrado, sin ninguna duda, le catapultó como el ‘salvador’ para la afición ché. Corberán se había ganado el crédito de los valencianistas y también de la propiedad como quedó demostrado en el viaje en el mes de mayo a Singapur donde su figura fue ratificada con un claro aumento de poder en la toma de decisiones de la parcela deportiva del club. En ese contexto se encaró la temporada 25/26. El técnico tenía poder y mando en los fichajes. La confianza de los aficionados en que siguiera obrando milagros también desde los despachos, no se vio consumada, en gran parte por las limitaciones económicas del club. Meriton no estaba decidido a invertir más de lo ingresado por las ventas, incluso ni siquiera eso. Y la temporada 2025/2026 ha devuelto al equipo a la casilla de salida. Transcurridas diecisiete jornadas, a falta de dos partidos para acabar la primera vuelta (Celta y Elche), el equipo está un punto por encima del descenso con solo dieciséis puntos (3 victorias, 7 empates y 7 derrotas). Mestalla ya no es un fortín. Y es un hándicap demasiado importante en la nefasta trayectoria del equipo. Así que a Corberán le toca de nuevo obrar un milagro. El otro día en el entrenamiento a puerta abierta en Mestalla, el técnico fue de los más ovacionados. La confianza está debilitada. Los resultados son insalvables y, si no fuera por el crédito conseguido la temporada pasada, seguramente la afición ya se hubiera girado al banquillo. Pero le queda un comodín. El comodín de repetir, o al menos acercarse al milagro de la campaña anterior. No solo cuenta con la confianza de la afición. La de la propiedad está incluso por encima de la grada. Ni en los peores momentos, ni con el equipo en puestos de descenso, Meriton tuvo dudas sobre la continuidad de Corberán al frente del banquillo ché. La visita de Kiat Lim hace un par de semanas a Valencia no hizo sino reforzar la figura del técnico. Junto a Ron Gourlay, planifican ambos el futuro a corto-medio plazo del club en la parcela deportiva. Ahora pendiente de que cumplan con su promesa de darle refuerzos en el mercado de invierno. Gourlay habló de proyecto a tres años en su día, pero en sus últimas declaraciones lo redujo a dos años su estancia al frente del proyecto deportivo del Valencia CF. A Corberán le queda año y medio de contrato, hasta junio de 2027, pero no sería de extrañar que el club se adelantara a esa situación ampliando su vínculo contractual alguna temporada más. Sería un golpe sobre la mesa. Una apuesta de refuerzo a la apuesta por el entrenador de Cheste y un mensaje directo al vestuario por aquello de las dudas surgidas cuando las cosas empezaron a tocar fondo a mediados del mes de octubre. Meriton tiene claro que Corberán y Gourlay son la punta del iceberg de un plan trazado que tendrá su punto álgido estratégicamente, en julio de 2027 cuando tienen que estar finalizadas las obras del nuevo estadio. A ese hito lo fía todo la propiedad para, según anuncian, dar un giro en la proyección y en los objetivos del club. Y están convencidos que debe ser con Corberán al frente del banquillo ché.