Castilla y León se lanza a su batalla electoral más incierta

Castilla y León irá a las urnas el próximo mes de marzo. Si durante casi todo el pasado año se contaba con que sería la primera comunidad llamada a celebrar elecciones autonómicas, finalmente será la tercera, después de Extremadura, que votó el 21 de diciembre, y Aragón, que lo hará el 8 de febrero. Así que en la Comunidad castellano y leonesa se mira a sus dos autonomías vecinas porque si en otro tiempo fue considerada el granero de votos del PP , desde 2019 necesita de alianzas para poder formar gobierno en un escenario político muy fragmentado y sin mayorías. Nadie duda de que los populares volverán a ganar las elecciones autonómicas de la mano de su candidato y actual presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco , pero también hay consenso en que Vox mejorará sus resultados y entrará en la ecuación para llegar al Ejecutivo autonómico como ya hizo en 2022, aunque se apeara finalmente de él en el verano del 2024. Castilla y León fue la primera en estrenar los pactos PP-Vox , de los que ambas formaciones salieron más que escaldadas y dejaron tras de sí un rosario de reproches y ataques mutuos en los que reafirmaron su deseo de no volver a repetir el 'matrimonio'. Los de Abascal dejaron caer, con el resto de la oposición, el proyecto de presupuestos de 2026 y se lo devolvieron a la Junta, pero la imagen del enfrentamiento se produjo en 2025 cuando Mañueco arrugó y tiró al suelo el folio que contenía los punto del acuerdo que sustentaban la coalición y que el portavoz de Vox, David Hierro , había dejado en la tribuna de oradores del Parlamento autonómico. Aquel 'gurruño' -hay quien ya habla de que habrá un 'pacto del gurruño' - se ha convertido en la bandera que exhibe Vox, una formación que, lejos de ser penalizada por abandonar el Ejecutivo autonómico cuando el PP no se plegó a sus políticas en inmigración, parece que sigue al alza y podría superar los 13 procuradores de las pasadas elecciones (de un total de 82). También en el PP esperan mejorar sus registros y pasar de sus 31 escaños actuales, aunque los 42 que otorgan la mayoría absoluta -uno más que en los últimos comicios ya que Segovia ha ganado uno al aumentar su población– se perciben lejanos. Los incendios del verano que afectaron, especialmente, a Zamora y a León, son una losa que el Ejecutivo de Mañueco lleva meses intentando levantar con medidas para ayudar a la recuperación en las zonas afectadas y con mejoras en el operativo contraincendios . Con el lema 'Menos ruido y más nueces', insisten en vender la gestión del Gobierno autonómico. Sin embargo, en la provincia leonesa, donde los populares siempre arrastran dificultades, no olvidan lo sucedido, algo a lo que ayuda que el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones , que gestionó el operativo contra el fuego, es el presidente de la gestora del PP y fue en la ultima cita electoral el cabeza de lista. Hoy, su candidatura para marzo está muy cuestionada. Tampoco lo tiene fácil el PSOE, lastrado por lo casos de corrupción y acoso, unido a sus acuerdos con Junts que en Castilla y León son muy difíciles de encajar porque supuran agravios. A eso se suma un candidato socialista que se estrena en esta lides, el alcalde de Soria, Carlos Martínez , que cogió las riendas del partido en el mes de febrero, cuando fue elegido secretario autonómico, después de un proceso congresual manejado por el secretario de Organización, entonces Santos Cerdán , que maniobró para desplazar a quien había sido el líder autonómico y candidato durante diez años, Luis Tudanca. Y es que tener como padrino a Cerdán no es en este momento el mejor de los avales. Carlos Martínez lleva ya diez meses tratando de armar una candidatura que vende bajo el lema de 'Un alcalde para Castilla y León' , pero sigue siendo el regidor de los sorianos, un cargo que ya ha admitido que no abandonará hasta que recoja el acta de procurador en las Cortes regionales. Los socialistas insisten en lanzar el mensaje de que pueden ganar las elecciones, como hicieron en 2019, aunque el pacto PP-Ciudadanos les dejó sin opciones para gobernar. También en la familia socialista, León -la provincia de la Comunidad con más militantes- es un problema con un secretario provincial, Javier Alfonso Cendón , enfrentado con el alcalde de la capital, José Antonio Diez , quien ha mostrado públicamente su deseo de que se produzca el relevo de Pedro Sánchez. El PSCL tampoco encontrará mucho apoyo a su izquierda donde, de momento, IU irá en coalición con Sumar y Verdes-Equo , mientras que Podemos , que cuenta con un escaño en el Parlamento autonómico, hasta ahora el de su portavoz Pablo Fernández, se presentará en solitario. Una fragmentación que vaticina que se queden sin presencia en las Cortes de Castilla y León. Justo lo contrario espera la Unión del Pueblo Leonés –formación defensora de la autonomía de León–, que confía superar los tres procuradores actuales e, incluso, sueña con llegar a cinco y tener grupo parlamentario propio gracias a la caída de PP y PSOE en la provincia leonesa. Las otras dos formaciones localistas, Soria ¡Ya! , que tiene tres parlamentarios, y Por Ávila, uno, podrían mantener su presencia en el hemiciclo e, incluso, convertirse en llave de gobierno con un PP que rozase la mayoría. Por si se da ese escenario, Mañueco ya tuvo algún que otro gesto con ellos en los últimos plenos del Parlamento.