La vieja cárcel de Palma requiere una solución

El  año que ha acabado ha quedado marcado, entre otras noticias, por el imparable deterioro de la vieja y abandonada cárcel de Palma, donde se han seguido registrando incendios, peleas y agresiones sexuales. Además, en los últimos meses se han compartimentado muchas de las antiguas celdas del interior y las alquilan a precios desorbitados, entre basura y ratas. En 2026 una parte de la penitenciaría será derribada para ampliar la rotonda a la salida de la vía de cintura, a la altura de la carretera de Sóller, por lo que el desalojo de las casi 300 personas que residen allí se puede convertir en un serio problema para la ciudad. Días atrás, en Badalona, el alcalde ordenó el desalojo de un instituto okupado y en la actualidad hay cientos de ‘sintecho’ durmiendo bajo un puente y en plazas de la ciudad catalana, al raso. La barriada palmesana de Cas Capiscol lleva años reclamando una solución urgente para el penal abandonado, que se ha convertido en un foco de problemas y de insalubridad. No hay que olvidar que junto a ese edificio hay una escuela y los vecinos pasan por delante cada día.