Peter Sutcliffe tenía 29 años y trabajaba cavando tumbas cuando una tarde de 1975 escuchó una voz que le encargó una misión divina. Durante los siguientes cinco años mató a 13 mujeres en el Reino Unido y posiblemente a dos más en Suecia sin que la policía atinara a dar con él. La curiosa forma en salieron a la luz sus crímenes atroces