Hace décadas, Felipe González habló del error que supondría un desplazamiento hacia el rojo de la política española, un concepto que extrajo de Historia del tiempo, de Stephen Hawking. En 1985, el político socialista había girado ya hacia un pragmatismo a lo Deng Xiaoping con ese famoso proverbio que venía a decir que «gato blanco o negro, lo importante es que cace ratones». Ocho años antes, González defendió que había que ser socialista antes que marxista, sumándose a esa tradición socialdemócrata no marxista que tanta prosperidad había reportado a la Europa de los «treinta (años) gloriosos».