Este año veremos cada vez más personas gordas que han perdido mucho menos peso. Lo estamos comprobando cada día en numerosos actores y actrices de la televisión y del cine, o en presentadores de espacios informativos y de entretenimiento. Y es que (ya no es ninguna noticia) los medicamentos que replican la hormona humana que controla los niveles de apetito (la GLP-1) están arrasando el planeta, empezando por los países desarrollados y, de paso, engordando los resultados de empresas europeas como la danesa Novo Nordik, pionera con su Ozempic, o la estadounidense Eli Lilly con su eficaz réplica Mounjaro.