El Vigo de 2026 presumirá de un rostro más amable para los peatones y seguro para los vehículos gracias a las humanizaciones, ya en el ADN de la urbe más poblada de Galicia. Será una ciudad con más viviendas para estrenar, más conectada con el medio marino y más tecnológica, pero también más comprometida con el respeto al planeta: se pondrán en marcha las zonas de bajas emisiones, pendientes de la futura entrada en vigor de la ordenanza municipal, paso que todavía no tiene fecha. Al mismo tiempo, se prevén pasos al frente en proyectos clave, como la recuperación del teatro-cine Fraga y la ETEA o la construcción de la grada de Gol del estadio de Balaídos, que supondrá la culminación de la reforma del templo del Celta.