En Cáceres, Oriente siempre tuvo un trabajo razonable. Una vez al año, en enero, entraba por la Plaza Mayor, doblaba por donde le dejaban, repartía caramelos con puntería variable y se marchaba dejando a los niños encantados. Oriente, el de los Reyes Magos, se orientaba con señales antiguas: una calle con gente, el Arco de la Estrella haciendo de embudo…