Habrá que armarse de paciencia y si me apuran de un casco, porque 2026, como mandan los años preelectorales, será año de obras en Sevilla. Las zanjas nos parecerán barricadas a las que sortear en nuestros desplazamientos diarios, sobre todo cuando la maquinaria pesada -¡horror!- llegue con las obras del Metro a la Ronda Histórica. Esa experiencia para los sevillanos es como una frontera a lo desconocido. Unos hablarán de caos, otros de molestias, pero lo importante es que en la ciudad hay obras, las que hemos demandado tanto tiempo y nunca llegaban.