La llegada de un nuevo año trae consigo la tradicional lista de propósitos, pero el psicólogo y formador Javier de Haro advierte de que, si no se enfocan correctamente, pueden convertirse en una "fuente de estrés enorme". Para evitarlo, el experto ha desgranado una serie de claves para afrontar los objetivos de 2026 de una manera más efectiva y saludable, asegurando que el camino hacia la mejora sea amable y enriquecedor. No se trata de querer ir al gimnasio, aprender inglés, adelgazar y hacerlo todo en las primeras horas de este recién estrenado año. Aunque la ambición es positiva, Haro señala que los objetivos "demasiado ambiciosos" y poco adaptados a la realidad personal están "abocados al fracaso". Pone como ejemplo a quien quiere "correr una maratón" después de cuatro años sin hacer ejercicio. En estos casos, es fundamental "marcar unos objetivos previos, diríamos, unos escalones previos, para que pasito a pasito, escalón a escalón, podamos llegar a ese objetivo general que queremos", explica. El bienestar y la salud mental se han convertido en uno de los propósitos más demandados. Para Haro, es un "objetivo muy deseable", pero advierte que su ambigüedad puede llevar al fracaso. "Las investigaciones han demostrado que muchos propósitos no se cumplen y nos acaban estresando porque son muy ambiguos", afirma. Por ello, propone desmenuzar metas grandes en acciones concretas, como "una vez a la semana voy a tener una cita conmigo mismo y me voy a preguntar cómo estoy, estoy feliz, hay algo que me preocupe". El psicólogo subraya también la importancia de que los propósitos sean una elección personal y no una imposición social. En un entorno digital donde todo el mundo anuncia sus metas, Haro insiste: "si adoptamos un propósito, que sea un propósito propio, que sea algo que yo necesito". Seguir modas o copiar objetivos ajenos "no suele salir bien", ya que la verdadera motivación debe partir del "locus de control interno", es decir, de aquello sobre lo que uno mismo puede influir. Javier de Haro ofrece tres consejos clave para asegurar el éxito. El primero es definir "acciones muy concretas", como "voy a beber 2 litros de agua cada día" en lugar de "cuidar mi salud". En segundo lugar, recomienda centrarse en generar hábitos con metas asequibles al principio: "No te pongas 7 días de gimnasio, es mejor que te pongas 3 y que lo puedas lograr, y si luego vas a un cuarto día, estupendo". Su último consejo es "anticipar esas cuestiones que pueden hacer que se dificulte el lograr el propósito". Analizar los posibles obstáculos, como la falta de tiempo por tener hijos o dos trabajos, permite "buscar soluciones" de antemano para que las dificultades no "torpedeen" el objetivo. Esta misma lógica se aplica a la vida en familia. Aunque agendar detalles con la pareja o tiempo con los hijos pueda parecer "poco romántico", Haro defiende que es la mejor forma de "generar un hábito". En el caso de los niños, subraya que no se necesitan grandes planes. "Los niños son felices únicamente con que te sientes con ellos, a mirar cómo juegan o hablar con ellos", asegura.