Titular de clickbait de manual, que es lo que me piden ustedes cada Nochevieja para dar el repaso a las campanadas, pero les juro que no es humo y cumple con lo que pasó. Empezamos con TVE, donde ya sabe usted que Chenoa y el dúo Estopa fueron la solución de emergencia para suplir a Andreu Buenafuente y Silvia Abril en las campanadas. Y como toda medida desesperada quedó extraña. Estuvieron encantadores, sí; se cayeron bien, también; y, sin embargo, no prendió la química televisiva, que es muy caprichosa. Los hermanos estaban a sus cosas y Chenoa a las suyas, intentando ella que aquello tuviera más pinta de retransmisión televisiva que de vídeo doméstico para saludar a la familia. Les costó entrar en calor pese a los parches térmicos que compró la escotada Chenoa, para ella y sus compis, en un intento de paliar la gélida noche madrileña y ese clásico de la tele en el que las mujeres visten poca tela para lucir cacha y los hombres van abrigados hasta el cuello.