La rápida intervención de los bomberos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria ha sido decisiva para salvar la vida de un bebé que sufría síntomas de asfixia. Los hechos ocurrieron de madrugada, cuando los padres del pequeño, desesperados, se dirigían al hospital materno-infantil. Al ver un retén de bomberos en la carretera, no dudaron en pedir ayuda. El cabo Yeray Santana, que dirigió la operación, ha explicado en Herrera en COPE Gran Canaria que, de no haber sido por su presencia, el niño no habría llegado con vida al centro médico. El equipo de bomberos se encontraba en la vía reacondicionando la calzada por la caída de una farola tras un accidente previo. Fue en ese momento cuando un coche se detuvo bruscamente y retrocedió hacia ellos. “El padre se bajó del coche y pidió ayuda a un compañero que estaba cerca, y avisó a los demás compañeros”, ha relatado Santana. Los padres, según el cabo, estaban “muy asustados” y, por desconocimiento, su única reacción fue dirigirse al materno con el bebé. Al evaluar la situación, los bomberos constataron la gravedad. El cabo Santana ha sido tajante al afirmar que no cree que el niño hubiera aguantado el trayecto: “Nosotros creemos que no, porque la verdad que el niño estaba...”. El trayecto hasta el hospital era de unos veinte minutos, un tiempo que habría sido fatal. “Fue providencial que estuviéramos ahí, porque la verdad que volvíamos al servicio”, ha añadido. El bebé presentaba síntomas de asfixia, “bajo tono muscular, mirada perdida” y estaba empezando a perder el nivel de conciencia. Los bomberos iniciaron de inmediato las maniobras de reanimación. La madre explicó que el pequeño había pasado una gripe muy fuerte, lo que pudo obstruirle las vías. “Conseguimos que expulsara, que vomitó, y empezó ya a tomar tono y a recobrar un poco la conciencia”, ha detallado el cabo. Aunque los profesionales de emergencias están preparados para situaciones límite, Santana ha reconocido la carga emocional que suponen estos casos. “Cuando hay bebés y niños pequeños, pues, es diferente, es muy muy estresante”, ha confesado. A pesar de la tensión, ha destacado que mantuvieron la calma y ha elogiado el desempeño de su equipo: “Tengo que agradecer a los compañeros la actuación que tuvimos ese día, porque fue un trabajo impecable, maravilloso y espectacular”. La coordinación fue clave. Los bomberos activaron una ambulancia y contactaron con un médico del servicio de urgencias (SAL) para recibir instrucciones mientras estabilizaban al pequeño. Finalmente, una ambulancia sanitarizada con un enfermero atendió al bebé in situ antes de trasladarlo al hospital. La cara de los padres, según el bombero, “cambió automáticamente” cuando el niño “empezó a llorar y a coger tono”. A raíz de esta intervención, el cabo Yeray Santana ha aprovechado para reivindicar la necesidad de “potenciar todos los servicios de emergencia” con más medios y recursos. Además, ha subrayado la importancia de la formación en primeros auxilios para la población general, sugiriendo su inclusión en el ámbito educativo. “En los colegios tendría que haber una asignatura de primeros auxilios, porque hay cosas inmediatas como los atragantamientos que pasan en ámbitos domésticos y es primordial tener conocimientos básicos”, ha concluido.