Un sencillo procedimiento permite restaurar el movimiento de las escobillas y mantener su eficacia durante más tiempo sin necesidad de reemplazarlas Cómo saber si una baliza V-16 está homologada y conectada con la DGT El ruido de los limpiaparabrisas es una de esas molestias cotidianas que muchos conductores asumen como inevitables, especialmente cuando llega la lluvia o se acumula suciedad en el parabrisas. Ese chirrido repetitivo no solo resulta incómodo, sino que puede generar distracciones al volante y dar la sensación de que el sistema no funciona correctamente. Aunque en muchos casos se piensa directamente en cambiar las escobillas, el problema no siempre está relacionado con un desgaste irreversible. Factores como la acumulación de polvo, restos de insectos o la pérdida de flexibilidad de la goma pueden provocar que los limpiaparabrisas no se deslicen con suavidad sobre el cristal, generando ese sonido tan característico. Antes de acudir al taller o gastar dinero en recambios, existe un truco sencillo que puede aplicarse en casa y que, en muchos casos, permite eliminar el ruido en pocos minutos. Se trata de una solución básica de mantenimiento que alarga la vida útil de las escobillas y mejora su funcionamiento, siempre que el estado del material lo permita. El truco para quitar el ruido de los limpiaparabrisas Cuando los limpiaparabrisas empiezan a hacer ruido, uno de los métodos más eficaces para solucionarlo consiste en actuar directamente sobre la goma de las escobillas. No se trata de una reparación compleja, sino de una intervención básica de limpieza y mantenimiento que puede realizarse en pocos minutos y con materiales habituales en cualquier hogar. El mantenimiento adecuado de los limpiaparabrisas ayuda a reducir el ruido. El primer paso es colocar los brazos del limpiaparabrisas en posición elevada para poder acceder cómodamente a la goma. A continuación, se pasa un paño de microfibra ligeramente humedecido con un producto básico, como vinagre blanco o limpiacristales. Este gesto permite retirar la suciedad acumulada, que suele incluir polvo, restos de insectos, polen y otros residuos procedentes del exterior. Al limpiar la goma, es habitual que el paño arrastre partículas oscuras, señal de que los residuos estaban dificultando el deslizamiento correcto. Una vez eliminada la suciedad, el siguiente paso es devolver flexibilidad a la goma. La exposición constante a agentes externos provoca que el material se reseque y se endurezca con el tiempo, lo que favorece los ruidos durante el funcionamiento. Para contrarrestar este efecto, se puede aplicar una cantidad muy pequeña de un producto hidratante adecuado. El objetivo es extender una capa fina sobre la superficie de la goma, sin saturarla, y dejar que se absorba. Esta hidratación ayuda a que la escobilla recupere parte de su elasticidad y se adapte mejor al parabrisas. No obstante, este truco tiene límites claros. Si la goma presenta grietas, cortes visibles o un endurecimiento excesivo, la limpieza y la hidratación no serán suficientes para recuperar su rendimiento. En esas circunstancias, la única solución eficaz es sustituir las escobillas, ya que el material ha perdido de forma irreversible sus propiedades. Consejos para que duren más los limpiaparabrisas Además de aplicar este truco cuando aparecen ruidos, adoptar ciertos hábitos ayuda a prolongar la vida útil de los limpiaparabrisas y a mantener un funcionamiento correcto durante más tiempo. Uno de los más importantes es limpiar la goma de las escobillas de forma periódica. Retirar la suciedad antes de que se acumule evita que actúe como un elemento abrasivo y reduce el desgaste del material. También resulta fundamental mantener el parabrisas en buen estado de limpieza. Un cristal con restos de polvo, barro o contaminación aumenta la fricción cada vez que se activan los limpiaparabrisas. Limpiar el parabrisas con regularidad no solo mejora la visibilidad, sino que contribuye a que las escobillas se deslicen con mayor suavidad y sufran menos desgaste. Otro aspecto clave es evitar accionar los limpiaparabrisas en seco. Utilizarlos sobre un parabrisas seco o muy sucio incrementa la resistencia y acelera el endurecimiento de la goma. Antes de ponerlos en marcha, conviene asegurarse de que el cristal está suficientemente mojado o utilizar líquido limpiaparabrisas para facilitar el movimiento y reducir el esfuerzo del material. Durante los meses más fríos, levantar las escobillas puede ayudar a conservarlas en mejor estado. En estas condiciones, la humedad y las bajas temperaturas favorecen que la goma se adhiera al parabrisas o se endurezca. Separarlas del cristal evita deformaciones y reduce el riesgo de daños al utilizarlas al día siguiente.