El besapiés del Señor de Pasión es otra de las citas ineludibles al inicio del año. La imagen transmite mansedumbre, silencio y aceptación del sufrimiento: el Señor sereno que asume la Pasión por amor. Con su mirada baja y recogida invita a la oración interior. Hay quien dice que parece estar rezando por quien lo mira. Está enmarcado en una capilla que invita a la oración y al recogimiento, donde el Señor reside todos los días del año. Es un espacio levantado por Vicente Bengoechea, que cuenta con una pintura de la Inmaculada y otra de San Carlos Borromeo dando la comunión a los apestados de Milán, ambas obras de José Tova Villalba, así como con un retablo de plata realizado en 1753 por Tomás Sánchez Reciente. Y, en el centro, está el Señor de Pasión, sin cruz, con potencias y corona de espinas, luciendo una de sus mejores piezas de bordado: la túnica de los cuernos de la abundancia, confeccionada en 1845 por Manuel Ariza y bordada en hilo de oro sobre terciopelo morado. Una obra que representa la prosperidad no sólo material, sino también espiritual. Los cultos del Señor de Pasión son en enero al ser el mes dedicado al Dulce Nombre de Jesús, una festividad que es como un susurro de paz en medio del ruido del mundo. Pronunciarlo es abrir el corazón a la ternura de Dios, que no se quedó lejos, sino que se hizo cercano, hermano, amigo. En ese nombre santo se encierra todo lo que somos y todo lo que anhelamos: esperanza, consuelo, misericordia y salvación. En el Señor de Pasión, sus hermanos y devotos encuentran descanso, refugio seguro y amor sin medida. Su nombre es oración, es camino, es vida, es cielo anticipado en la tierra. El horario del besapiés el 2 de enero es de 10 a 14 y de 17 a 19.15 horas, siendo de 10 a 14 horas y de 17 a 21 horas el día 3 . La entrada se realiza por la puerta principal de la Colegial y los hermanos tendrán un acceso adicional por el pasaje Juan Garrido en el horario de mañana.