Una psicóloga revela la clave mental para adelgazar y no fracasar con los propósitos de Año Nuevo

Enero llega con sus excesos a cuestas y una lista de propósitos de Año Nuevo encabezada, casi siempre, por la misma meta: perder peso. Sin embargo, el camino hacia una relación saludable con la comida y el cuerpo va más allá de la dieta y el ejercicio. La psicóloga Mariló Román, especialista en el tratamiento psicológico de la obesidad del Club Kemakilos, asegura que la clave reside en la mente y en trabajar aquello que nos ha llevado al sobrepeso, como la baja autoestima o la falta de constancia. La experta explica que su objetivo principal es abordar el origen del problema. "Mi objetivo es trabajar lo que les ha llevado a ese sobrepeso", afirma. Señala que factores como la falta de motivación o una deficiente gestión emocional son determinantes. De hecho, considera que "una emoción mal gestionada al final es siempre la que nos lleva a la nevera", convirtiendo la comida en un refugio para la tristeza o una recompensa en la alegría. Uno de los mitos que Román desmonta es el de la motivación. Mucha gente espera sentirse motivada para empezar a cuidarse, pero la psicóloga invierte el orden de los factores. "La motivación no es la causa, es la consecuencia de la acción", sostiene. Para ella, lo fundamental es la actitud inicial y las ganas de empezar. Son los primeros resultados los que, posteriormente, sirven como verdadero motor para continuar con el proceso. El acompañamiento profesional y el apoyo del entorno son cruciales. Por ello, Mariló Román trabaja a través de terapia de grupo en su "Club KuemaKilos". En estas sesiones quincenales, no solo se realiza un seguimiento del peso, sino que se fomenta la retroalimentación positiva entre compañeros. "Es verdad que no solo ayudo yo, sino que son todos los compañeros del grupo ayudan", comenta, destacando el valor de la experiencia compartida. En el club, se aplican técnicas de modificación de conducta y se trabajan mantras para desafiar las creencias limitantes, como la frase "¿No puedes o piensas que no puedes?". Según Román, "si pensamos que no podemos, no vamos a crear posibilidades para que ocurra". Además, se enseñan habilidades fundamentales como aprender a decir "no" o a expresar las propias necesidades, acciones que liberan y evitan una mala gestión emocional que podría derivar en un atracón. La psicóloga se declara enemiga de los objetivos a corto plazo. "No soy amiga de la operación bikini u operación polvorón", recalca. El verdadero fin es conseguir un cambio de hábitos sostenible que se mantenga en el tiempo, buscando tanto la salud física como la salud mental. Este enfoque integral no solo ayuda a perder peso, sino que refuerza la autoestima y la capacidad de afrontar otros retos vitales. Finalmente, el trabajo se centra también en la aceptación personal. Como concluye Román, a veces el problema no es tanto el peso como la falta de aceptación. Aprender a quererse y a verse bien es una parte indispensable del proceso, demostrando que cuando la mente está sana, el cuerpo la acompaña.