La muerte de un hombre de 53 años y la intoxicación de una mujer de 86 en Ceclavín ha vuelto a poner el foco en uno de los riesgos domésticos más peligrosos y silenciosos del invierno: la intoxicación por monóxido de carbono, un gas incoloro, inodoro e indetectable sin dispositivos específicos. En Cáceres y su provincia, los servicios de emergencia han atendido en los últimos años varios sucesos relacionados con este tipo de intoxicaciones, muchas de ellas evitables con medidas básicas de prevención.