El balance del último año agrícola en Huelva presenta un escenario de claroscuros. El acontecimiento más destacado ha sido el fin de la sequía que ha afectado a la provincia durante años, gracias a las abundantes lluvias que han llenado los pantanos. Sin embargo, desde el sector alertan de que persiste la sequía estructural debido a las obras de infraestructura pendientes del Plan Hidrológico, aprobado hace más de una década. Las precipitaciones afectaron a cultivos como los frutos rojos, donde fue necesario un gran esfuerzo en el campo para seleccionar la fruta y asegurar que llegara a los mercados con muy buena calidad. Finalmente, este trabajo permitió salvar la campaña, que fue recompensada con buenos precios. En el caso de los cítricos, el sector sigue enfrentando un grave problema de precios, especialmente en la naranja, que provoca que las explotaciones sean cada vez menos rentables y se estén abandonando. Por su parte, los cultivos extensivos de secano, como el cereal y el girasol, tuvieron una campaña aceptable, aunque los rendimientos no alcanzaron las altas expectativas iniciales. La ganadería extensiva, pilar fundamental en la provincia, se ha beneficiado de la abundancia de pastos. No obstante, la campaña ha estado marcada por serios problemas fitosanitarios, como la lengua azul en el ganado bovino, que mermó la producción en la fase final del año. A esto se suman las amenazas de la peste aviar y la peste porcina africana. Por otro lado, el sector forestal continúa su lucha contra el problema de la seca, que afecta a encinas y alcornoques. Desde Asaja se refieren a esta situación como "la muerte silenciosa, la muerte de poco a poco de todo un sector, de todo un ecosistema que tenemos en nuestra provincia". A pesar de que el nuevo año ha comenzado con buena pluviometría y esperanzas renovadas, el sector hace un llamamiento a las administraciones públicas. Se critica la falta de diligencia en la gestión de las ayudas prometidas para paliar crisis como la sequía o la lengua azul, provocando que "la gente cobre mal, cobre tarde". Además, señalan que la PAC sigue siendo un problema por los recortes y la burocracia que conlleva.