Con la familia agradecida por la ampliación de la búsqueda de los desaparecidos en Indonesia hasta este próximo domingo 4 de enero, la Policía de Labuan Bajo ha confirmado que comenzó una investigación oficial el pasado 31 de diciembre con la idea de depurar responsabilidades ante las posibilidades de que las negligencias fueran mayores que el oleaje en las razones del siniestro del barco Putri Sakinah, que con 20 metros de eslora sucumbió, según los testigos, ante el tercer envite de una ola de alrededor de tres metros que desmontó la segunda planta del barco de la primera, donde estaban los cuatro desaparecidos, ya tres tras haberse encontrado el cuerpo sin vida de una de las menores de edad el pasado 29 de diciembre. La autoridades indonesias, tras haber impuesto inicialmente la absoluta concentración de fuerzas y medios en la búsqueda de los desaparecidos, con un barco militar y dos docenas de buzos que a diario peinaban las profundidades del Parque Nacional de Komodo, comienza a centrar el tiro en la confirmación de negligencias y sus máximos responsables. Por lo pronto, y desde la Nochevieja, el armador del Putri Sakinah, además del capitán, llamado Lukman, están siendo interrogados ante la oficialidad de que la causa del accidente no sólo habría tenido que ver con las violentas olas sino con la rotura del motor que presumiblemente habría estado en mal estado. La comprobación de las licencias que, respectivamente, deberían ostentar tanto el agente de viajes como el patrón del barco, también se están analizando de manera minuciosa. Junto con los seis familiares –sólo dos de ellos sobrevivieron: la madre y la hija menor– también se está interrogando al resto de la tripulación : el guía turístico Valdo, el cocinero Aing y dos miembros más del personal. La contratación de ese barco corrió desde España, y en la misma, se adquirió el paquete de dos noches y tres días visitando las zonas más llamativas del impresionante, por su excelsa naturaleza, Parque Nacional de Komodo, conocido por sus dragones. Hay que recordar que tras dejar atrás la isla de Padar, donde la familia habría disfrutado de un paseo y su maravillosa puesta de sol, el capitán del navío habría tomado la decisión de atravesar el complejo estrecho que separa esa isla de la de Komodo, ya en aguas abiertas. La policía también investiga si la trayectoria seleccionada, además de los horarios elegidos cuando ese día el pronóstico del tiempo advertía de fuertes corrientes en la zona, podrían haber tenido que ver con el hundimiento de la nao. A su vez, los rumores indicarían que las autoridades de Yakarta podrían estar planteándose el cese del responsable del puerto de Labuan Bajo, Stephanus Risdiyanto, en el cual recaerían ciertas culpas tras esta catástrofe al haberse demostrado que la verificación tanto de licencias como de los estados de los motores no habrían contenido el celo profesional exigido. A su vez, el puerto permanecerá cerrado hasta el 6 de enero, en otra ampliación de la misma que mantiene a los nativos con el corazón en un puño ante la falta de ingresos en una zona que vive casi exclusivamente del turismo marítimo y los buceadores.