La historia de Jaca ha quedado marcada por numerosos acontecimientos que este año celebran un aniversario redondo. De la mano del historiador Juan Carlos Moreno, de la asociación Sancho Ramírez, se han repasado algunas de las efemérides más significativas que ocurrieron en años terminados en 26, abarcando un periodo de 950 años de historia local. El recorrido histórico comienza en 1076, hace 950 años, con la fundación de la Casa de la Limosna, un hospital para pobres impulsado por el obispo García Ramírez. Novecientos años se cumplen, por otro lado, de una referencia a la judería de Jaca en 1126, documentada a través de la venta de un desagüe en una zona habitada por familias judías. Otros aniversarios destacados incluyen la fundación del monasterio de San Francisco de Jaca hace 800 años, la primera piedra de la capilla de San Victorián en San Juan de la Peña en 1426 y la transformación del cementerio mayor en el Campo del Toro, actual Plaza de Viscos, hace cinco siglos, en 1526. En 1626, hace 400 años, el jacetano Francisco José de Jaca tomó el hábito capuchino, convirtiéndose años más tarde en una figura clave por su defensa de la abolición de la esclavitud en el continente americano. Según Moreno, su papel fue más decisivo que el de Fray Bartolomé de las Casas. Una de las efemérides más curiosas data de hace 300 años, en 1726, cuando el cabildo catedralicio tuvo que prohibir una arraigada costumbre entre los canónigos, resolviendo "que no se tome tabaco en el coro públicamente ni se alargue la caja de 1 a otro". Esta prohibición buscaba atajar el hábito de mascar tabaco y escupir en el suelo durante los oficios. El repaso también ha recordado las tensiones internas en el monasterio de San Juan de la Peña, como el caso del abad absentista Gilberto de San Gil en 1326. Además, se ha destacado la figura del jacetano Mariano Barrio Fernández, quien se graduó en 1826 y llegó a ser arzobispo de Valencia y cardenal. Finalmente, el aniversario más reciente es el del campo de fútbol de La Victoria, que cumple 100 años. Su inauguración en 1926 fue un acto social relevante en la época, con la presencia del alcalde José Sánchez Cruzad y la bendición del deán de la catedral, Luis Fumanal.