No sé si el retrato que aparece en este libro de Augusta Amiel-Lapeyre , en su adolescencia, es la única que existe o hay más. Sus bisnietos confirman su desconocimiento de la historia familiar. Quizás tampoco se conserve demasiada documentación. Queda la gran casona en Villegailhenc , Aude, en donde vivió toda su vida sin apenas moverse. Berta Vias, a quien le debemos esta primicia editorial en la que ha hecho una magnífica antología de textos, un estudio esclarecedor y una traducción a la altura de sus complejidades , nos dice que interiormente este inmueble ha cambiado mucho. En realidad, solo mantiene la escalera principal y está dedicado a usos hoteleros. Volviendo al retrato, la muchacha simplemente agraciada, de rostro... Ver Más