Si tu casa empieza a arder , ¿qué es lo primero que salvarías? Seguro que te has hecho esa pregunta más de una vez, con una respuesta muy clara en tu cabeza que, una vez salvas aquello que más quieres, se va completando con “si puedo hacer más de un viaje, sacaría esto y lo otro”. Estar preparado no está mal , pero… ¿y si en lugar de objetos personales, tuvieras un museo con cientos de objetos y obras únicas de enorme valor? Han pensado en eso. Y el plan es perfectamente imperfecto. Listas de agarre . Sean de mayor o menor importancia, todos tienen piezas únicas en forma de creaciones artísticas o elementos que nos han ayudado a entender y admirar el pasado. Y, cuando hay una emergencia, no se puede improvisar. Es por ello que cada museo tiene una lista de salvamento o lista de prioridad que, básicamente, enumera los objetos más importantes para la institución y los pone en una lista con todos los detalles para poner a salvo la pieza. Porque no hablamos de casos de robos como el del Louvre , sino incendios , fugas de agua, gas, inundaciones y hasta de terrorismo. En definitiva, es un plan impreso y secreto que los museos desean no tener que usar nunca por motivos logísticos, pero también éticos y de responsabilidad con el arte que atesoran. En Xataka Con razón el robo de las joyas en el Louvre ha sido tan fácil: la seguridad del museo lleva más de un siglo siendo un desastre Cómo se hace . En este documento vemos como una guía para reaccionar y confeccionar la lista. Van desde museos pequeños, en los que quizá se pueda salvar más material, hasta grandes museos en los que hay que ordenar las piezas de forma detallada. Si ocurre algo, se entrega la lista de salvamento a los servicios de emergencia (los bomberos durante un incendio, por ejemplo), y se debería confeccionar basándose en: La rareza del objeto. Su valor (aunque indican que no debería ser el único elemento a considerar, ya veremos qué pasa cuando hay mucho dinero en juego). Un vínculo histórico importante con el museo o la ciudad. Su vulnerabilidad al fuego o inundaciones. Un ejemplo . La guía es una muestra de ese documento de seguridad que dice al personal cómo reaccionar ante diferentes condiciones. Por ejemplo, si hay un fallo eléctrico, se dan recomendaciones como la de valorar si hay riesgo de electrocución y, si todo es seguro, empezar a proceder. Si hay una plaga de insectos, se indica cómo guardar las obras. Pero lo que nos interesa son los ejemplos de la lista de prioridades. En un plano del museo, indican qué obras hay que salvar, acompañadas del número que tienen en esa lista de prioridad. Pero, además, hay que dar una serie de indicaciones para que personal ajeno al museo (los mencionados bomberos, por ejemplo) tengan claro cómo actuar. En esta tabla, la guía incluye el número de referencia del objeto, una foto del mismo para que tengan claro cuál es, si se necesitan llaves para acceder a la vitrina y dónde están, así como recomendaciones de manipulación (guantes, caja, etc) y cuántas personas se necesitan para moverlo. No hay que abrumar con los detalles: cuanto más conciso, mejor. Poderoso caballero… Que sean documentos secretos es más que necesario por un motivo muy evidente: nadie que no esté estrictamente involucrado con el servicio de seguridad de las obras puede conocer qué objetos están en la lista porque podría haber filtraciones. Porque, como puedes estar pensando, los objetos más valiosos a nivel monetario serían los primeros en salir por la puerta en camiones blindados. Porque puede que el hueso de un T-Rex sea importantísimo a nivel científico, pero no va a valer lo mismo que un cuadro de un renombrado pintor. Cada objeto tiene su prima de seguro, y cuando hay una crisis, la prioridad suele estar clara: salvar lo caro. Y hay un ejemplo perfecto: ‘Mural’, de Jackson Pollock. No es hipotético . En un fantástico reportaje de The Economist se expone el caso de la mencionada obra de Pollock. Responder cuánto vale el arte es, cuanto menos, complejo, pero en concreto, ‘Mural’ está valorado en 140 millones de dólares. Pintado en 1948, por diferentes factores acabó en el Museo de Arte de la Universidad de Iowa . Es, como muchos otros museos importantes, uno que está pegado a un río, y en 1993 llegó el primer “aviso”. Una crecida hizo que se filtrara agua en el campus de la universidad. Se coló al sótano y almacén, pero las exposiciones continuaron montadas y funcionando. En 2008, la cosa cambió. Una fuerte nevada provocó que el suelo no pudiera tragar tanta agua, por lo que el río Iowa se desbordó y los niveles fueron subiendo. El embalse al que la ciudad confía su protección no pudo con esa cantidad de agua y hubo que evacuar. Decidir entre dos hijos . En una reunión, los responsables de la seguridad de las obras no sabían bien qué salvar, así que entró la más interesada: la aseguradora del museo. Es en ese momento en el que eso del valor cultural y la importancia del arraigo de la obra queda a un lado para reflejar la realidad: el dinero y el valor de la obra prioriza cuáles serán salvadas en primer lugar. Con el agua a las puertas, unos días antes de que se inundara el museo, ‘ Mural ’ salió camino a Chicago en un camión blindado. Otra obra, ‘ Karneval ’, un tríptico de 1943 de Max Beckmann, también se transportó a la misma instalación en Chicago, pero en un camión separado. ¿Motivo? El director de la universidad dijo a los periodistas que esas obras se estaban moviendo y desde la dirección del museo lo vieron como un acto imprudente. “Nuestra colección está asegurada por un tercio de mil millones de dólares y ahora tenemos gente que le dice al mundo que está camino a Chicago”, comentó Pamela White, directora interina del museo. En Xataka Si la pregunta es para qué robaron las joyas de Napoleón en el Louvre, la respuesta es sencilla: para romperlas en mil pedazos Más allá del dinero . El personal del museo movió más de 10.000 obras en total, protegiendo aquellas que no habían podido evacuar y colocándolas en estantes altos. Tenían una hora antes de que la Guardia Nacional Cerrara el museo, y una vez clausurado, sólo quedaba confiar en que eso las protegiera. La pregunta es evidente: ¿hasta qué punto el museo es una institución destinada a preservar el arte para generaciones futuras o es una forma de sacar rédito de las mismas mediante las entradas y, cuándo se avecina un desastre, todo se abandona para dar prioridad a lo que se considera más valioso? La respuesta es complicada, y hasta contradictoria. Katty Hayslett es una de las conservadoras del museo y cuenta su preocupación al ver cómo las de más valor salían blindadas hasta las cejas mientras se abandonaban a su suerte obras de arte africano, precolombino y nativoanericano, que no se consideraban tan relevantes. Por tanto, estaban más abajo en la lista de prioridades cuando son parte irremplazable del patrimonio cultural. Practicidad . Nathalie Jacqueminet es la gerente de conservación de la Galería Nacional de Islandia y, tras acudir a una conferencia sobre cómo se salvaron algunas obras en el incendio de Notre Dame en el que los bomberos aconsejaron que la lista debía reducirse a únicamente cinco piezas, elaboró su propio plan de salvamento para su galería. Porque la inundación del museo de Iowa se vio venir, pero algo como un incendio es imposible de prever y la recomendación es que se coloquen los objetos más importantes y principales cerca de las puertas de salida y de las de emergencia. Es algo que puede obligar a replantear algunas colecciones, pero hay que pensar que se deben tomar decisiones rápidas, que la prioridad de los bomberos es extinguir el fuego y que deben tenerlo lo más fácil posible para salvar esas piezas. La Villa Getty Estrategia alternativa: museos-castillo . Ahora bien, mientras hay instituciones con meticulosos planes de salvamento para sus obras, otras han optado por la vía contraria: cerrarse a cal y canto, como una fortaleza moderna preparada para el fin del mundo. Es el ejemplo del Getty Villa, uno de los museos más ricos del mundo que, ubicado en Los Angeles, no se preocupa por inundaciones o incendios. En el reportaje de The Economist, el director del museo afirmó que tienen “el edificio más seguro de Los Ángeles. El resto podría ser un escombro en el suelo mientras el museo sigue en pie”. Han sido necesarios miles de millones de dólares para crear ese búnker, que tiene sus propios túneles de logística que pueden servir como galería de evacuación y que, durante los terribles incendios de hace unos meses, mantuvo sus galerías repletas de obras de arte perfectamente sin necesidad de poner en marcha ningún plan de evacuación. Al final, esto es algo que no pueden permitirse todos los museos, pero con muchos de ellos cerca de ríos (el Tate en Londres o el Louvre en París) y amenazas de crecidas debido al cambio climático, la próxima vez que visite un museo me fijaré en qué obras están cerca de las salidas de emergencia… y cuáles son las que tienen más papeletas de ser salvadas en primer lugar. Imágenes | Bobak Ha'Eri , Haeferl En Xataka | El escaneado láser de Notre Dame de París puede ayudar a su restauración: cómo llevarla a cabo es harina de otro costal - La noticia El tesoro más valioso de un museo no es ni el arte ni los fósiles: es el documento secreto de salvación fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Alcolea .