Adiós a los orines en las farolas: la nueva ordenanza para perros que prepara el Ayuntamiento de Palencia

El Ayuntamiento de Palencia ha presentado el primer borrador de la nueva ordenanza de convivencia animal, una normativa que nace con el objetivo de mejorar la coexistencia entre los dueños de mascotas y el resto de los ciudadanos. La ciudad, que cuenta con un censo de casi 5.000 perros (4.848), ha visto un incremento de 600 altas en el último año, lo que ha motivado la actualización de la regulación para atajar las quejas recurrentes. Una de las novedades más destacadas es la obligación de llevar una botella con agua para diluir los orines de los perros, prohibiendo expresamente que los animales hagan sus necesidades sobre el mobiliario urbano como bancos o farolas. Según el borrador, esta medida busca evitar los malos olores y el deterioro de los elementos públicos. El  concejal de Medio Ambiente, Antonio Casas, ha señalado que será obligatorio que "quien va paseando a un perro tiene que llevar una botella de agua para diluir ese pipí". La normativa también insiste en que los perros siempre deben ir atados en la vía pública, garantizando que el propietario mantenga el control en todo momento. Para los perros potencialmente peligrosos, el uso del bozal sigue siendo obligatorio. Además, se crearán zonas de esparcimiento canino, espacios cerrados y acondicionados para que los perros puedan estar sueltos a cualquier hora, como la ya proyectada en la urbanización de Paniguindas. El borrador garantiza el acceso de los perros al transporte público bajo ciertas condiciones, mientras que en los taxis dependerá del conductor. En cuanto a otros animales, la ordenanza introduce la prohibición expresa de dar de comer a cualquier animal en la calle para evitar la proliferación de plagas como ratas o cucarachas. Además, se establecerán nuevas directrices para la gestión de las colonias felinas, en línea con la ley estatal de bienestar animal. No cumplir con la obligación de llevar una botella para los orines o no recoger los excrementos se considerará una infracción leve, con sanciones que rondarán los 150 euros. El concejal Antonio Casas ha explicado que este borrador es una propuesta inicial abierta a las aportaciones del resto de grupos municipales y colectivos para alcanzar el mayor consenso posible. El texto se debatirá en la próxima comisión de Medio Ambiente.