Beyoncé se convierte en la quinta cantante multimillonaria del mundo

Beyoncé acaba de alcanzar un hito reservado para muy pocos nombres de la industria musical. La artista estadounidense se ha convertido en la quinta cantante en ingresar en el exclusivo club de los multimillonarios , según la última actualización de la lista de Forbes, en la que ya figuraban Taylor Swift, Rihanna, Bruce Springsteen y su esposo, Jay-Z. El salto definitivo lo ha dado en el último año gracias al éxito arrollador de 'Cowboy Carter', el proyecto con el que la cantante sorprendió al adentrarse en el country sin renunciar a su sello personal. La gira homónima, compuesta por 32 conciertos, vendió 1,6 millones de entradas y recaudó más de 407 millones de dólares , convirtiéndose en la gira de música country más rentable de la historia, de acuerdo con los datos de Billboard Boxscore. A esa cifra se suman decenas de millones en ventas de merchandising y acuerdos comerciales asociados al tour. No era la primera vez que Beyoncé marcaba un récord de este calibre. Apenas un año antes, su 'Renaissance World Tour' había cerrado con cerca de 580 millones de dólares , consolidándola como una de las artistas más fiables del directo a nivel global. Dos giras consecutivas, dos géneros distintos y cifras históricas: una combinación que explica por qué su patrimonio ha terminado por cruzar la frontera de los mil millones. Pero el éxito de Beyoncé no se explica solo desde el escenario. Según Forbes, la cantante lleva más de una década construyendo un modelo empresarial propio desde que fundó Parkwood Entertainment en 2010. Aquella decisión le permitió controlar su producción creativa, diversificar ingresos y participar directamente en los beneficios de cada proyecto. A ello se suman inversiones y marcas como Cécred, su firma de cuidado capilar, o SirDavis, su marca de whisky, además de colaboraciones publicitarias de alto nivel. La revista estadounidense estima que solo en 2025, combinando giras, catálogo musical y patrocinios, Beyoncé ingresó alrededor de 148 millones de dólares antes de impuestos, situándose como la tercera artista mejor pagada del mundo, solo por detrás de The Weeknd y Taylor Swift. Con este nuevo estatus, Beyoncé no solo reafirma su posición como icono cultural y musical, sino también como una de las empresarias más influyentes del entretenimiento global. Un club reducido, el de los multimillonarios, al que ha llegado sin atajos y ampliando los límites de lo que puede ser una estrella del pop en pleno siglo XXI.