El Gobierno confirma la nueva forma en la que los jubilados calcularán su pensión en 2026: deberán de elegir dos años de cotización

La jubilación en España entra en una nueva etapa a partir de 2026. Quienes se retiren ese año no solo tendrán que fijarse en la edad legal o en los años trabajados, sino también en cómo se calcula su pensión, porque el sistema cambia de forma relevante. El objetivo, según explica el Ejecutivo, es adaptar el cálculo a trayectorias laborales cada vez más irregulares y evitar que periodos malos al final de la vida laboral penalicen de por vida al jubilado. Este cambio afecta directamente a miles de personas que están ahora mismo planificando su retiro. Por primera vez, los nuevos jubilados podrán elegir entre dos fórmulas de cálculo, una decisión clave porque de ella dependerá la cuantía final de la pensión. Y aunque la Seguridad Social aplicará automáticamente la opción más favorable, conviene entender bien qué se modifica y cómo influye en el resultado final. El Gobierno confirma que, desde el 1 de enero de 2026, el cálculo de la pensión de jubilación incorpora una doble vía. Por un lado, se mantiene el sistema tradicional, que toma como referencia las cotizaciones de los últimos 25 años de vida laboral. Por otro, entra en vigor una nueva fórmula alternativa que permitirá descartar los peores periodos de cotización. La clave de este nuevo método está en ampliar el periodo analizado y dar margen para eliminar los meses más perjudiciales. En concreto, se tendrán en cuenta 27 años de cotización, pero con la posibilidad de eliminar dos años completos, es decir, 24 meses que hayan sido especialmente bajos o incluso sin cotización. Cuando se habla de “elegir dos años de cotización”, no significa que el trabajador tenga que señalar manualmente qué meses descarta. Será la Seguridad Social la que haga el cálculo de oficio. Lo que sí cambia es el marco: el sistema permite que los dos peores años no cuenten en el cálculo final de la base reguladora. En 2026, esta medida arranca de forma gradual. Ese primer año solo se podrán eliminar los dos peores meses, dentro de un periodo algo superior a los 25 años actuales. A partir de ahí, el número de meses descartables irá aumentando año a año hasta llegar al objetivo final en 2037, cuando se podrán eliminar 24 meses completos de los últimos 27 años cotizados. El Gobierno justifica esta reforma en una realidad cada vez más común: carreras laborales con altibajos. Despidos, periodos de paro, reducciones de jornada o trabajos peor pagados al final de la vida laboral podían reducir de forma notable la pensión, aunque el trabajador hubiera cotizado bien durante décadas. Con este nuevo sistema, se busca que esos “baches” no tengan un peso desproporcionado. La idea es sencilla: que la pensión refleje mejor el conjunto de la vida laboral y no solo los últimos años, que en muchos casos ya no son los mejores. Un aspecto importante para la tranquilidad de los futuros jubilados es que no tendrán que elegir activamente. La Seguridad Social calculará la pensión con ambos métodos y aplicará automáticamente el que resulte más favorable para el ciudadano. Esto significa que nadie cobrará menos por este cambio. Si el sistema antiguo da una pensión más alta, se aplicará ese. Si el nuevo resulta más ventajoso, será el que se utilice. Junto al nuevo cálculo, 2026 llega con ajustes ya previstos. La edad legal de jubilación se sitúa en 66 años y 10 meses para quienes no alcancen los 38 años y 3 meses cotizados. Quienes sí lleguen a ese umbral podrán jubilarse a los 65 años con el 100% de la pensión. También se mantienen las condiciones de la jubilación anticipada, con penalizaciones si el retiro se adelanta, y la exigencia de haber cotizado al menos 36 años y 6 meses para cobrar la pensión completa. La reforma de 2026 no es un ajuste puntual, sino el inicio de un modelo que se desplegará hasta 2037. Para quienes están cerca de jubilarse, entender estas reglas es clave. Y para quienes aún tienen años por delante, el mensaje es claro: el sistema empieza a tener en cuenta mejor las carreras laborales reales, con sus luces y sombras.