Jon Insausti afronta los retos de San Sebastián: vivienda, seguridad y la llegada del Topo al centro

A menos de cien días de asumir el cargo, el nuevo alcalde de San Sebastián, Jon Insausti, ha presentado las líneas maestras de su gestión para el nuevo año, un período que encara con "mayor exigencia" y un enfoque centrado en la "escucha a los vecinos con entrega y trabajo". Entre sus desafíos más inmediatos se encuentran el problema de la vivienda, la mejora de la seguridad y la consolidación de infraestructuras clave. Uno de los principales retos del gobierno municipal es dar respuesta a la demanda de vivienda. El alcalde ha anunciado el inicio de la construcción de 2.300 nuevas viviendas a partir de 2026. Además, este mismo año también será clave para la fiscalidad del sector turístico, ya que en 2026 comenzará a aplicarse la tasa turística en San Sebastián. La vivienda va a ser el principal "eje a trabajar" en este ejercicio y el alcalde espera darle "un acelerón" en los ámbitos de Illara, Igara, Txomin Enea 2 (cárcel de Martutene), Martutene, Riberas y Morlans, Ciudad Jardín, Añorga-Infierno y Kanpandegi, así como con la redacción del nuevo Plan General. En materia de seguridad, el presupuesto ya contempla la creación de una nueva comisaría conjunta que albergará a la Guardia Municipal y a la Ertzaintza en el barrio de Egia. Otro de los grandes proyectos en la agenda es el nuevo pabellón multiusos de Illunbe, cuya construcción está prevista a partir de 2027, pendiente de concretar el convenio interinstitucional necesario para su desarrollo. El reto es incluir a San Sebastián de nuevo en el circuito de conciertos internacionales. La infraestructura que verá la luz de forma más inminente es la nueva pasante del Topo por el centro de San Sebastián, cuya inauguración se espera para finales de verano. Según ha detallado el propio alcalde, Jon Insausti, la obra civil está prácticamente finalizada y solo falta "poner los raíles y acondicionar las estaciones". Antes de su apertura al público, se llevarán a cabo "unas semanas y unos meses de pruebas" para ajustar velocidades y frecuencias. Insausti ha explicado que durante este período de rodaje "los trenes tienen que andar sin pasajeros". Su objetivo es que, "de cara al verano, más igual a finales de verano, el topo pueda estar en funcionamiento", ha concluido.