Este año era inevitable que la sombra de Juan Ramón Ferreira Siles , concejal de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Granada que falleció el último día de 2025, estuviera muy presente en la conmemoración de la Toma. A las nueve de la mañana se le dio el último adiós en la iglesia de la Magdalena y a las once y media comenzó la celebración, aunque todo el que conoció a Ferreira tenía muy claro que esta vez había muy poco o nada que celebrar. Por eso es más adecuado utilizar el otro término: conmemorar. Algunos dirán que el espectáculo debe continuar; otros, que la tradición manda. Es muy complicado anular un acto de esta envergadura y por eso, pese al dolor, se optó por mantenerlo. Granada, en definitiva, ha vuelto a conmemorar lo que ocurrió el 2 de enero de 1492 , lo que quiere decir hace 534 años: la conquista de la ciudad por parte de los Reyes Católicos y, en consecuencia, el final de la Reconquista. En la ermita de San Sebastián, un lugar poco concurrido de la ciudad, alejado de las grandes rutas turísticas, el rey Boabdil del Chico entregó simbólicamente las llaves de la ciudad a Isabel y Fernando y se marchó con su séquito hacia la costa. Después se ofició la primera misa de la España reunificada. Hay una discreta placa que lo recuerda, pero el cortejo de la Toma pasa bastante lejos de allí. El epicentro de la Toma se divide entre la Plaza del Carmen, sede del ayuntamiento; la Capilla Real, donde están enterrados los Reyes Católicos; y la catedral, en la que el arzobispo, José María Gil Tamayo , preside una misa a la que acuden representantes de todas las instituciones, tanto las civiles como las eclesiásticas y las militares. Porque lo castrense también tiene protagonismo, como lo ha demostrado este año la presencia de legionarios pertenecientes a la Brigada Rey Alfonso XIII, trasladados para la ocasión desde la base de Viator, en Almería . A las 11.30, algunos de esos legionarios han custodiado el Pendón de Castilla que ha sido bajado hasta la mencionada Plaza del Carmen. Allí se han interpretado el himno de Granada, el de Andalucía y el de España ante las autoridades. La corporación municipal se veía triste y motivos tenía para ello. No sólo la alcaldesa, Marifrán Carazo , y sus compañeros de partido. También los ediles de la oposición han reconocido abiertamente el cariño que profesaban al hasta ahora responsable de Cultura y Turismo del consistorio. Como siempre, se han congregado muchos partidarios de la conmemoración, y también algunos detractores. Como en algunas ocasiones ha habido más que roces entre ellos, la seguridad se ha ido incrementando paulatinamente y eso ha vuelto a contribuir, también este año, a que todo se haya desarrollado con normalidad . El estandarte, portado por el concejal de Participación Ciudadana, Francis Almohalla , seguido de la corporación y de todo el cortejo civil y militar, se ha dirigido después desde el ayuntamiento hasta la Capilla Real, donde ha tenido lugar la ofrenda floral. Por el camino, el público, abundante como de costumbre, ha vitoreado a España y también a la Legión. No se oía desde ahí, quedaba lejos, pero a esa hora también sonaba la campana de la Torre de la Vela, en cumplimiento de otra tradición que permite a los ciudadanos tañerla durante este día. Todo es solemne y se ajusta al protocolo en la Toma, todo debe ser así, como ha sido siempre. La corporación viste su traje de gala, de negro riguroso todos. Les acompañan el subdelegado del Gobierno central, José Antonio Montilla , y el teniente general jefe del Mando de Adiestramiento y Doctrina (Madoc), José Manuel de la Esperanza . Junto a ellos, maceros con ropajes del siglo XVIII. Representantes de otras instituciones –Junta de Andalucía, Policía Nacional, Guardia Civil…- les esperan en la puerta de la capilla. Ya dentro, Marifrán Carazo trataba de contener las lágrimas, una constante en toda la mañana. Su imagen serviría para ilustrar lo que significa estar pasando un mal rato. Ella rescató a Juan Ramón Ferreira para que estuviera en la lista electoral de 2023 porque quería que él pilotara la nave hacia el objetivo de la capitalidad cultural europea , a la que Granada aspira en 2031. Se ha quedado sin saber si se conseguirá y, si es así, cómo saldrá todo. Eso estaba en la mente de todos sus compañeros. Tras la visita a la Capilla Real y la Eucaristía en la catedral, el cortejo ha regresado a la Plaza del Carmen para el momento más esperado por los granadinos, que también se repite año tras año sin variación porque la repetición es, después de todo, la base de las tradiciones. Después de sonar de nuevo los himnos de Granada, Andalucía y España -este último, el más aplaudido- la secuencia es ésta: el concejal tremola la bandera, el estandarte real, y se dirige a los presentes con una sola palabra: «¡Granada!». A la que la gente responde con una pregunta: «¿Qué?». Almohalla, tras el acto, se acordó de su compañero fallecido, como también hizo la regidora. No podía ser de otra forma. La llamada y la pregunta se repiten tres veces . Y después, el edil corona con esto otro: «Por los ínclitos Reyes Católicos, Don Fernando V de Aragón y Doña Isabel de Castilla: ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva Andalucía! ¡Viva Granada!». A las 13.45, cuando se ha cumplido de nuevo con unos preceptos que tienen más de cinco siglos de historia, el acto oficial concluye. Ha sido más triste que otros, ciertamente.