Un petrolero huye en el Atlántico y queda en el centro de una disputa diplomática. Rusia pide a Estados Unidos que frene su persecución
Un buque acusado de violar sanciones, una bandera que aparece a mitad de la travesía y un reclamo diplomático de última hora convierten a un petrolero en fuga en una nueva pieza incómoda del tablero geopolítico internacional.