A las diez de la mañana abrió sus puertas como cada día la Oficina del Peregrino, pero el 2 de enero es un poco especial: es el primer día de actividad del año. Así que, a pesar de que llueve y hay que dar alguna patada al suelo para que los pies no se queden fríos, desde un buen rato antes de la apertura, la entrada es ya una pequeña torre de Babel en la que aguardan pacientemente caminantes llegados en las últimas horas del 31 de diciembre y sobre todo, durante el primer día de enero. Es el caso de Eduard: tras años de curiosidad, sintió que este era el momento. "Viendo tutoriales en Internet, fui entendiendo que uno no elige venir, que es el camino el que lo elige a uno", asegura. Junto a Luz, también natural de Colombia pero residentes los dos en Valencia, arrancaron peregrinación el 28 de diciembre en Sarria. Fueron cinco días del trayecto que él describe como una experiencia "personal y mágica". "Cada persona tiene su experiencia" y sus propias "introspecciones", dice. Lo que más le ha marcado es la "especie de magia" que envuelve la ruta: la gente, los lugares y los símbolos. "Me sorprende cómo una idea puede crecer tanto y llegarte hasta el alma", reflexiona sobre el desarrollo cultural y arquitectónico surgido a raíz del Camino. Por ello, recomienda sin dudarlo la vivencia a todo el mundo. "Es algo que hay que vivirlo", insiste. Anima a futuros peregrinos, independientemente de su religión o creencias, a entrar en las iglesias y asistir a una misa para "entender de todo lo que la gente habla" y conectar con la esencia profunda de la ruta. El Camino también fue una llamada inesperada para su compañera de viaje. Luz cuenta que su sueño siempre había sido hacerlo en bicicleta, pero las circunstancias personales le presentaron la oportunidad de hacerlo a pie. "Como que el camino me buscó", asegura. La experiencia le ha dejado una profunda lección de vida: "me llevo experiencias muy, muy bonitas, como que uno no necesita tantas cosas para vivir". El desafío físico fue intenso. Caminaron con mochilas de 15 kilos y, aunque había momentos en los que creían que no podían más, cada mañana se levantaban,a segura, renovados y sin dolor. "A veces, uno cree que ya no puede más, pero no, el ser humano puede con todo". Esta superación, junto al ejemplo de peregrinos mayores que recorrían distancias de hasta 1.100 kilómetros, le ha inspirado a querer volver para hacer la ruta completa de 800 kilómetros. Entre los primeros en sellar su Compostela este 2 de enero estaba también José Luis, un mexicano que eligió el Camino Portugués para su primera peregrinación a Santiago. "Vine solo desde Oporto, y fue una experiencia maravillosa", asegura. Cuenta que únicamente se encontró a dos caminantes durante todo su recorrido, "pude conectar con dos peregrinos de Girona en el pueblo de Agua Longa", pero la soledad y el silencio no fueron un problema: "Quería reconectar con mi Dios, que lo sentía un poco lejos, pero creo que lo volví a encontrar". Cuenta que aprovechará unos días para conocer Santiago antes de volver a México, donde muy pronto va a casarse, así que tiene claro que volverá a peregrinar, y que no lo hará solo: "Volveré con un clan ya formado, Dios mediante" Y junto a los que se estrenaron en el Camino, los que repiten, alguno por cuarta vez, como Bertin. Su padre falleció la primavera pasada así que decidió volver a ponerse en camino, comenzando esta vez desde Málaga. Compostela será esta vez, no final de peregrinación, sino un paso más, porque ha pedido cinco meses de excedencia para poder caminar después a Jerusalén y a Roma. A mediados de octubre se entregaba la Compostela número 500.000 y 2025 se convertía en año de cifras sin precedentes en el Camino de Santiago. Fueron casi 32.000 credenciales más las que se recogieron en la Oficina este año en comparación con 2024. El 43% de los caminantes procedían de algún punto de España mientras Estados Unidos se consolida como el segundo país desde donde más personas se ponen en camino hacia la tumba del Apóstol. César Rúa trabaja desde hace 20 años en la oficina del Peregrino y es de los que un día más se encargó de la acogida desde primera hora. Él insiste en que las cifras son importantes... pero no lo más destacado. "Yo siempre digo que no sólo el camino cambia a las personas, sino también a los que los atendemos... O tienes un corazón de piedra o... La verdad es que a veces es difícil, pero muy gratificante" asegura.